Yo digo Juan Mora

El positivo por cafeína no es por un café

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

La cafeína va a dejar de ser doping a partir del próximo año. Así lo ha decidido la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), organismo encargado de gobernar y unificar todas las normativas sobre la materia. Su decisión es discutible. Es un hecho comprobado que la cafeína es utilizada por los deportistas para mejorar artificialmente su rendimiento. Y doping es precisamente eso: la utilización de sustancias para mejorar artificialmente el rendimiento. La cafeína puede ser un doping ligth, pero lo es. No estamos hablando de tomar un café, ni dos, ni tres, sino de fármacos con grandes concentraciones de cafeína.

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Para que un deportista dé positivo por beber simplemente café tendría que tomarse trece tazas, pues la aparición de cafeína en el organismo no se castiga más que a partir de una concentración de 12 microgramos por mililitro de orina. Una taza de café sólo deja 0,94 microgramos. Y si hablamos de refrescos con cola, la diferencia es aún mayor. Habría que beberse seis litros para dar positivo. Como esto no es creíble, los deportistas que dan positivo ocultan una ingestión de cafeína concentrada con el principal fin de producir energía a partir de la descomposición de las grasas para ahorrar glucógeno.

Esto viene muy bien en los deportes de resistencia, donde el glucógeno acaba siendo la reserva de combustible de la que tira el organismo, pero también resulta de utilidad para otras especialidades, pues estimula el sistema nervioso, ayuda a la concentración y mejora la contracción muscular. Por estas razones, y sobre todo porque cuando aparece en altas dosis esconde un deseo de hacer trampa, la cafeína se sanciona, pero ya sólo hasta el próximo 1 de enero. Levantar la veda a esta sustancia equivale a incitar a su consumo y, lo que es peor, al riesgo de incurrir en sobredosis con el peligro que ello acarrea.

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