Apoteósica remontada blanca
El Real Madrid superó una desventaja de 18 puntos en los siete últimos minutos y ganó un partido imposible ante el DKV Joventut. TVE se lo perdió.

Fue un partido hecho a la medida para la tele, pero TVE no estaba. Apoteósico arranque de Liga en el Pabellón, emoción, coraje y calidad a raudales. Pero no estaba TVE. Si el contrato se firma al fin, la negligencia negociadora de los responsables del Ente habrá hurtado ya a los espectadores un espectáculo de primera dimensión.
Ni siquiera Hitchcock habría diseñado un epílogo tan trepidante. A siete minutos del final el Madrid parecía cadáver (68-86), pero echó mano de la épica y con un parcial de 22-3 logró su primera ventaja del partido (90-89) a 20 segundos del final. El Joventut tenía 20 segundos para arreglar el estropicio. Imaginen el ambiente en el abarrotado Pabellón Saporta, donde el público había vibrado con cada enceste de su equipo (dos triples de Fotsis, dos de Herreros...) en la remontada imposible.
Noticias relacionadas
Aíto pide tiempo muerto y da instrucciones muy concretas para el último ataque: que Carles Marco juegue uno contra uno ante Lucas Victoriano, en teoría flojo defensor. Pero Lucas defiende como un tigre herido. Pasa por delante de cada bloqueo, cierra todas las entradas a canasta de Marco y el base verdinegro, nervioso al ver que se acaba el tiempo, pierde el balón al intentar un pase complicado. Y la historia sigue, los segundos se hacen elásticos. Bennett añade dos tiros libres a falta de 4 segundos (92-89), ataca de nuevo la Penya y Victoriano hace una falta táctica a Marco, con un segundo por jugar, para evitar un triple que empataría. Marco mete el primer libre, falla intencionadamente el segundo (aunque logra tocar aro para evitar sanción) y el rebote cae en sus manos. Marco intenta un lanzamiento in extremis, Fotsis le hace falta y el base badalonés tiene ocasión de forzar la prórroga (92-90) con el crono a cero y él de nuevo en la línea de tiros libres. Tensión y angustia en el público, en los jugadores, en los técnicos. En medio de una pita ensordecedora, Carles lanza el primero. Mete (92-91). Lanza el segundo... Falla. Ha ganado el Madrid. El Pabellón estalla de gozo. Fiesta en el primer partido de Liga. Choque a la medida para enganchar al aficionado. Choque a la medida para TVE... que no estaba.
Quien sí estuvo, sin duda, fue un magnífico Real Madrid, ante un excelente DKV Joventut que se quedó sin fuelle ante la línea de meta, tras dominar con autoridad y clase durante la mayor parte de la carrera. La casta de Herreros, Bennett, Kambala, Fotsis (frío en apariencia, pero valioso en todo) y Victoriano salvó al Madrid, pero la Penya tuvo rachas de juego perfecto, geométrico en la concepción y el desarrollo. Aíto ha vuelto a lo grande. Y trae bajo el brazo dos estrellas: el americano Jamie Arnold (un ala-pívot con velocidad, fuerza y enormes recursos) y el escolta Rudy Fernández, el benjamín de la Liga, que a sus 18 años promete ser el sucesor de Herreros. Perdón: don Alberto Herreros.
