Segunda | Cádiz

La torre del Carranza se resiste a su derribo

Unos 500 aficionados, que corearon las maniobras de la grúa, asistieron a una demolición que avanza lentamente

<B>NO FALLAN</B>. Los aficionados del Cádiz no se pierden ni las obras.
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Jugadores, directivos, entrenadores, empleados del club, aficionados... Todos, sin excepción, sintieron ayer en Cádiz un pellizco en su corazón cuando empezaron las obras para la demolición de la mítica torre ubicada en la grada de Preferencia del Ramón de Carranza. Después del intento fallido del pasado viernes, la grúa comenzó su trabajo a las 16:00 horas, aunque la velocidad era muy lenta y, al cierre de esta edición, todavía quedaba estructura en pie. No faltaron a la cita el presidente del Cádiz, Antonio Muñoz, y unos 500 aficionados que corearon las maniobras de las máquinas y se llevaron trozos de la torre como recuerdo de un gran símbolo.

La Torreta Olímpica, que es cómo se la conoce en la ciudad, tiene 30 metros de altura y fue inaugurada en un Trofeo Carranza que se disputó el 3 de septiembre de 1955. En aquel partido se enfrentaron el Cádiz y el Barcelona, y la victoria (0-4) fue para los catalanes con goles de Villaverde (dos), Kubala y Luis Suárez. En sus 49 años de vida, los resultados más abultados que ha tenido que registrar la torre, ya que albergaba el marcador, fueron dos 9-0 ante el Ceuta y en Mairena en otros tantos partidos de Copa del Rey.

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Con la retirada de los escombros de una demolición que terminará hoy, se dará luz verde al levantamiento de la nueva grada de Preferencia y Fondo Sur en las que carbrán 20.000 espectadores. Actualmente, el aforo del Carranza es de 14.000 después de la instalación provisional de una tribuna metálica en la zona de Fondo Sur que fue estrenada en el partido contra el Rayo. El líder de Segunda sigue trabajando para tener un campo acorde con su posición en la Liga.

Manolín Bueno: "Es como si se fuese una parte de mi vida"

Con tan sólo 12 años de edad, el que fuera símbolo del cadismo, Manolín Bueno, era el encargado a finales de los años 50 de colocar las banderas encima de la torre. El eterno suplente de Gento en el Real Madrid, siente mucha pena por el derribo: "Es como si se fuese una parte de mi vida. Yo colocaba las banderas y empezaba a sentirme futbolista y volver tantísimos años atrás me trae gratos recuerdos. El derribo es lógico, porque los tiempos evolucionan y el Carranza será un gran estadio, cómodo y moderno. Eso sí, la echaremos de menos".

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