Estamos ante una extraña circunstancia
El único inconveniente es que el equipo suma pocos puntos, para los merecimientos que hace en el campo, pero lo cierto es que el fútbol que hace el equipo de Marcelino García Toral agrada a la afición y siembra ilusión. Al menos, en el entorno del club gijonés las opiniones de los aficionados son positivas, mientras que hasta hace poco se multiplicaban las censuras a los anteriores precedentes.
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Sin embargo, esta circunstancia choca con el alarmante descenso que tuvo la masa social del Sporting, con 3.000 abonados menos que la temporada pasada y una media de otros tantos espectadores menos en los partidos que se disputaron hasta ahora en Liga e n El Molinón. Manuel Vega-Arango había previsto un incremento considerable, tras el doble descenso del Real Oviedo, que dejó a los rojiblancos como equipo más representativo del fútbol asturiano.
Es posible que cinco años consecutivos en Segunda División, con un panorama económico bastante oscuro, hayan provocado cansancio en un sector amplio del sportinguismo, que optó por dar la espalda a la entidad en el momento en el que más lo necesita. No deja de ser extraño que esto suceda cuando el equipo hace el mejor fútbol de las últimas temporadas, pese a que las limitaciones financieras obligaron a confiar en la casa, pedir favores para la cesión de jugadores y asumir que la aspiración natural es la permanencia, algo distinto a lo que esperaba todo el mundo. Quizá estas cosas son las que justifican el dicho de que el fútbol es así.
