Yo digo Juan Mora

Saiz tiene un problema

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

El modelo que ha impuesto Manolo Saiz en el ciclismo parece haber llegado a su fin. Saiz ha sido todo en la ONCE, tanto es así que no se concibe un futuro equipo sin él. La ONCE creó el equipo en 1989 para promocionar sus apuestas, puso al frente a un desconocido director por aquel entonces que procedía de las aulas, no de las carreteras, y poco a poco fue asumiendo plenos poderes. Saiz construyó un equipo a su imagen y semejanza, destruyendo patrones clásicos. Sacó contrarrelojistas, convirtió sprinters en escaladores y se rodeó de ciclistas extranjeros para derrotar a Indurain.

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La ONCE le dejaba hacer. El objetivo de tener el nombre del equipo en primer plano se cumplía. Hasta que llegó el Tour del 98, el del escándalo por la EPO y los registros policiales. El médico, Terrados, fue detenido, Saiz mandó al Tour a hacer gárgaras, retiró el equipo, la carrera le vetó y la justicia le citó a declarar. La ONCE, por medio de sus abogados, logró la paz en una guerra innecesaria pues la ONCE no se vio, al final, involucrada en ningún caso de doping. Pero su presidente, Arroyo, comenzó a preocuparse de la imagen que Saiz daba del equipo. No estaba equivocado. Saiz fue a peor.

En el ciclismo, las firmas patrocinadoras se ven reflejadas en la personalidad de sus equipos, pues la asociación de imágenes es inevitable. Por eso han huido tantas después de los escándalos de doping. Saiz, por su compostura, fue poco cuidadoso en esto. No se dio cuenta de que con cada exabrupto comprometía a la ONCE. Ahora no tiene fácil que ninguna empresa quiera asociarse con él. Por eso, al revés que Echávarri, no encuentra patrocinador. Quiere el dinero y mandar más que nadie. Sus formas están por encima de las de la empresa. El futuro del equipo pasa porque si sigue él no aparezca.

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