Una Selección ejemplar
Los partidos de la Selección femenina de baloncesto que ha conquistado la medalla de bronce en los Europeos habría que ponerlos como ejemplo a todas nuestras selecciones en vísperas de un campeonato. Sobre todo los dos últimos encuentros: la semifinal perdida ante Rusia y el tercer y cuarto puesto ganado ante Polonia. Para que fueran modelo de cómo se pierde con la cabeza bien alta, no sin antes dar todo lo que se tiene y más, y de cómo se gana en una reacción de casta y de demostración de que nada hay perdido mientras queden minutos suficientes para la reacción.
Noticias relacionadas
Ante Rusia perdimos porque había que ganar y ya que no había otra alternativa, lo mismo daba perder por uno que por diez. Así que nuestras jugadoras tuvieron que afrontar los últimos minutos a velocidad de vértigo, con lanzamientos precipitados e imprecisiones en los pases. Se cometieron muchos errores y al final, derrota por siete puntos. Se buscó la victoria por el único camino que quedaba. Salió mal pero se intentó. Nada de bajar los brazos y aceptar el destino de tener que disputar la final de consolación. Era todo o casi nada y ni una sola jugadora de la Selección se arrugó.
Lo mismo pasó ayer. Levantar quince puntos con un solo cuarto por delante era empresa de titanes. Nuestras jugadoras lo son. Forman un bloque irreductible, jamás se dan por vencidas. Su imagen contrastó con la que ofrecieron Gasol y compañía en la final masculina. Hubo un momento en el que vieron que no era posible ganar y aceptaron su destino. Valdemoro y compañía, en cambio, fueron todo lo contrario. Antes muertas que inclinar la cabeza. Fue una reacción de casta, de defensa feroz, de jugadas individuales imparables, condiciones que han de servir de ejemplo a futuros campeones.
