A Copito le descubrió Jordi Sabater i Pí

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Me decido a escribir en contestación a don Carlos Lorente Arranz sobre la procedencia del gorila blanco Copito de nieve y pidiéndonos a los lectores la verdadera historia de este emblemático, simpático y carismático animal.

En primer lugar, decirle que es quizás de las pocas cosas que no han podido arrebatarnos desde la capital, ni podrán hacerlo, ya que desgraciadamente nuestro Copito se está apagando lentamente, debido a un cáncer de piel en estado terminal e inoperable.

Estos rumores infundados sólo son, precisamente eso, rumores.

Para los desinformados sobre la verdadera historia de Copito, aquí le dejo un pequeño extracto:

"No olvidaré nunca el día que los fang me trajeron a Copito de nieve. Habían masacrado a toda su familia menos a él. Tenía el cuerpo recubierto de heridas, casi agónico. Me dí cuenta de inmediato que tenía ante mí una joya única de la naturaleza. Nunca creí que aquel bebé de gorila, que tendría dos o tres años como mucho, pudiera salir adelante", texto extraído del diario de Jordi Sabater i Pí, científico catalán, y uno de los mayores expertos mundiales en primates, que descubrió, hace casi 40 años, a Copito de nieve, librándole de una muerte segura en Guinea.

Copito de nieve fue encontrado de manera accidental en la Selva de Nko, provincia de Río Muni, antigua Guinea española, actualmente Guinea Ecuatorial.

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El primer nombre de Copito fue Nfmu-Ngui, que significa gorila blanco, en la lengua de la etnia fang. Al llegar a Barcelona permaneció durante un año en casa del veterinario del Zoo, Román Luera, para procurarle una buena adaptación a su nuevo ambiente.

Copito pertenece a Barcelona.

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