La clave está en la pizarra
Va a ser el partido de los duelos por parejas. En cada metro del campo, en cada posición, dos futbolistas de elite van a cruzarse en el camino. Por cada galáctico, Benítez opondrá un superclase. Porque en el Valencia, como en el Madrid, prácticamente todos los jugadores son números uno. Lo vienen demostrando con resultados desde hace años. Ahí radica la igualdad en cada partido entre estos dos clubes y ahí está la belleza del desafío. Si yo ataco con Ronaldo, yo defiendo con Ayala; si yo penetro con Vicentín, ahí te pongo de tapón a Salgado; y si pretendo dominar el centro con Beckham, cuidado que vas a encontrarte de cara con Baraja o Albelda... Este es el equilibrio, enumeren pieza por pieza, de un partido soberanamente táctico.
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Y aquí está la clave: Rafa Benítez contra Queiroz. El entrenador del Valencia exprimirá los flancos descubiertos de los galácticos, como hizo de maravilla hace una semana desarticulando al Atlético. Aimar, Oliveira o Baraja son los brazos armados de un entrenador que ha construido un equipo acordeón, tan impenetrable como elástico cuando se trata de buscar la red contraria. El Valencia va a aceptar el duelo hombre por hombre con la Galaxia blanca, porque no siente complejo, sino todo lo contrario. Tiene cara de ganador.
Queiroz debe mantenerse alerta. No le bastará con alinear a lo mejorcito de la casa y salir a ganar. Este partido hay que currárselo en la pizarra, midiendo espacios, dominando zonas y teniendo en cuenta al enemigo, que no es cualquiera. Cuando los ejército son de fuerzas igualadas, los mejores estrategas ganan las batallas.