La audiencia deportiva en EE UU toca fondo
Las grandes competiciones, salvo la NFL, dieron mínimos históricos la pasada campaña. Mandan las series de ficción

La televisión deportiva estadounidense atraviesa la peor crisis que se recuerda, tras una temporada en que las audiencias han descendido hasta mínimos históricos. La caída ha sido tan espectacular que pone en peligro la firma de nuevos contratos multimillonarios con las cadenas televisivas. Ken Schanzer, presidente de NBC Sports, lo tiene claro: "El deporte lleva cayendo 10 años y ya es hora de dar un giro a la baja en su precio".
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Los ejemplos se acumulan. El US Open de tenis, maltratado por la lluvia, perdió el 52% de su audiencia respecto al pasado año. Con Tiger en crisis, el golf ya no vende: el US Open bajó un 44% y el campeonato de la PGA, un 38%. La NBA ha visto que Nets y Spurs no interesan a nadie y la final tuvo los peores ratings de la historia, cayendo un 36%. Hasta el sagrado béisbol ha perdido un 27%. Y así hasta el infinito: la Stanley Cup de hockey sobre hielo, un 19,4%; la Final Four de basket universitario, un 16%...
Sólo la NFL, cuyo partido de los lunes en la ABC domina semana tras semana el ranking con 15 millones de espectadores, ha aguantado el tirón de las series de ficción. Everybody loves Raimond, CSI (Las Vegas y Miami), Friends, Ley y Orden y Will & Grace superan la cota de los 10 millones y acaparan la audiencia en el prime time el resto de los días.