El ciclismo es el segundo deporte
Dos millones y medio de personas vieron el martes por televisión la etapa de Sierra Nevada. Son tantas como las que se sentaron a ver la primera pirenaica en Cauterets. Más de dos millones vieron también las que acabaron en Plá de Beret, Envalira, La Pandera, Cuenca y Albacete. Y eso que esta Vuelta carece de la emoción de las anteriores, pues Nozal cogió el liderato el día 9 y hasta hoy. No son las audiencias del año pasado (3,6 en el Angliru, 2,8 en la Covatilla y 2, 6 en Sierra Nevada), pero están en unos índices muy buenos, semejantes a los del motociclismo cuando gana uno de los nuestros.
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Y eso que este año la Vuelta ha tenido una competencia tremenda, pues algunas etapas coincidieron con acontecimientos de enorme interés, como las semifinales contra Italia del Eurobasket (2,6 millones de audiencia media) y contra Argentina de la Copa Davis, especialmente el partido Moyá-Gaudio (1,8) que decidía la eliminatoria. Esto demuestra la gran afición que existe en España por el ciclismo, lo cual contrasta con la crisis de los grandes equipos. Curiosa su situación: es un deporte con televisión asegurada por su audiencia millonaria y que, sin embargo, no encuentra patrocinadores.
En el baloncesto, en cambio, es al revés. La ACB tiene equipos, tiene patrocinadores, pero aún no tiene televisión. El Eurobasket supuso un gran impacto, pero el análisis de las audiencias revela que su afición es menor que la del ciclismo. La final ante Lituania registró una audiencia media excepcional: 4,2 millones de telespectadores. Se trataba de la Selección y de una final. La semifinal estuvo a la altura de una buena etapa de la Vuelta y el resto de los partidos, por debajo: 1,4 de media. Sólo un Madrid-Barça de la liga regular ACB podría asegurar estas cifras. Por eso las ofertas que recibe son a la baja.
