Yo digo Juan Mora

Sobra la tercera semana

Juan Mora
Importado de Hercules
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No hubo batalla en Sierra Nevada. Batalla, me refiero, de la envergadura necesaria como para devolver a la Vuelta la emoción que se merece una competición con audiencia millonaria en televisión. El ataque de Heras le dio para reducir a tres minutos su diferencia con Nozal. Insuficiente para lo que resta de Vuelta. Quedan 653 kilómetros. Debieran ser muchos, pero no son nada, porque sólo se contabilizan 11, los de la cronoescalada del sábado, que apenas conceden margen para un cara a cara. Heras tendría que sacar 17,2 segundos por kilómetro a Nozal para ganarle. Una barbaridad.

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Son las cuentas que echan los propios profesionales del ciclismo. Saben que ya no queda terreno propicio para las emboscadas. Desde fuera parece todo lo contrario. Mañana hay un puerto de segunda a 11 kilómetros de la meta; pasado, 80 kilómetros finales de rompepiernas; el viernes, dos puertos de tercera y dos de primera en los últimos 100 kilómetros de la etapa. ¿Qué ocurre? ¿Es que no vale todo eso para atacar? Pues por lo visto no. Hay una razón fundamental: las fuerzas de los corredores están muy limitadas a estas alturas. Salvo desfallecimiento del líder, la Vuelta está sentenciada.

Esta falta de fuerzas en la última semana de las grandes vueltas ocurre con tanta frecuencia que podría plantearse su reducción para hacerlas más competitivas. Tres semanas serían indicadas cuando la temporada no estaba tan cargada de pruebas, pero ahora los ciclistas no paran desde marzo hasta octubre, y la tercera semana de una gran vuelta se les atraganta. Los ataques nunca son contundentes, pues ya pesan las piernas, y el líder se defiende sin problemas. La etapa de ayer fue un claro ejemplo. Heras probó al principio, vio que no estaba para muchos trotes y esperó al final. ¿Y qué pasó? Nada.

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