Nihat y De Paula metieron la tijera
Milito rehuyó a Kovacevic. El Zaragoza sólo pudo resistir una hora


La Real ha aprendido a ser grande. Gana partidos que no solía hacer y solventa encuentros de extraña solución, engorros como el de ayer tras una hora de maraña. Para ello necesitó a Nihat, un experto en cazar despistados en veda desde el primero hasta el último día del año. Cruzaron el marcaje Álvaro y Milito y el turco se coló por el medio para marcar con el flequillo. El detalle que le engrandece no es el remate, sino que fue él quien inició el contragolpe. Arrancó por detrás de todos y llegó el primero al último metro.
Alineación por alineación fue más atrevido el Zaragoza. Se vio de inicio. Sacó de centro, toqueteó para abrir huecos y Galletti encontró solo a Villa. Fue tan clara la ocasión que el delantero se asustó. Así, en frío, y verse a solas con el portero a los dos minutos, le dejó tan extrañado que cuando quiso pegar al balón lo hizo tarde y mal. No la tuvo más clara el Zaragoza en todo el partido.
A Paco Flores le producía tembleque el sólo nombrar a Xabi Alonso, y su valiente alineación disimulaba una trama para bloquear al 4 de la Real. Ponzio, Jesús y Soriano, los tres, contra Xabi. Eso dio mucho aire al coreano Lee Chun Soo, cómodo por la derecha. Milito rehuyó a Kovacevic (doce centímetros más alto) y fue Álvaro el que tuvo que colgarse en más de una ocasión del cuello del yugoslavo.
Entre orden y miedos, los únicos liberados eran Nihat y Savio. El zaragocista ganó bien tres carreras pero en las tres fue cazado. No lo intentó más y se escondió para aparecer sólo en lanzamientos de falta. Igual daba que fuesen a veinte, treinta o cuarenta metros. Todas las tiraba él.
Denoueix lo vio tan fácil que dio descanso a sus notables. Sentó a Kovacevic y Xabi Alonso y hasta eso le salió bien, ya que encontró en De Paula el killer que no había sido Kovacevic. La Real funcionó de arriba a abajo. De Pedro, en la grada, seguro que se lo pasó bien. O no.
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