Tenis | Semifinales Copa Davis

Tormento y éxtasis

La exhibición de Moyá ante Gaudio puso a España en la final de Australia y arregló el destrozo cometido por Calleri, que arrolló al sorprendido Ferrero

<b>FELIZ MANTEO.</B> Moyá es lanzado al aire tras la victoria que clasificó a España para la final.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La banda de la Argentina descarriló cuando más irresistible parecía, lanzada por el Calleri Express. En un domingo de tormento y éxtasis, España se ganó su tercer viaje a Australia para una final de Copa Davis. Pasaron y van a pasar tantas cosas, que mejor disecar esta pequeña historia, pasito a pasito.

Capítulo I: el Toro de las Pampas. El original Toro de las Pampas fue Luis Angel Firpo, un peso pesado de los años 20 que sacó del ring a puñetazos nada menos que a Jack Dempsey. Después, perdió Firpo. Un nuevo Toro de las Pampas, camión o tren expreso anduvo suelto ayer por la explanada cardíaca de Málaga: Agustín Gordo Calleri. Firpo sacó a Dempsey del ring y Calleri sacó a Ferrero de la pista del Martín Carpena con 109 winners, golpes ganadores: a pelotazos. Ganó Calleri. Perdió Argentina.

Capítulo II: Ferrero. El número uno del mundo y su entrenador, Martínez Cascales, insisten en que "no hubo mal juego de Ferrero, sino partidazo de Calleri".

La clave obvia fueron los cinco sets points que Calleri salvó con 3-5 y 4-5 abajo en la segunda manga. Ferrero sólo pudo hacer algo más en uno de ellos, con su servicio. En los otros, el torazo Calleri lo machacó con winners y con saques que oscilaban entre 205 y 212 kilómetros/hora.

Desde el 3-5 citado, Calleri sumó... ocho juegos seguidos y sentenció el partido, en pleno abatimiento de Ferrero. No es por señalar, pero minutos antes, en Melbourne, Satán Hewitt había levantado titánicamente ante Federer un partido que perdía por dos sets a cero. Cuando se es número uno del mundo, el oficio tiene gajes: como esa competitividad tan rabiosa que son los cuernos de Hewitt.

Moyá. Capítulo III: el chico que juega con la derecha, pero con la neuralidad de los zurdos. Porque Carlos Moyá usa principalmente la mano izquierda... para todo lo que no sea jugar al tenis. Pero Charly juega al tenis con la indolente, curiosa sensibilidad de esos superclases zurdos, que gozan en situaciones límite.

Y con la adrenalina contenida y la concentración por las nubes, Charly El Zurdo, tras sobrevivir la batalla de atrición ante Zabaleta, tiroteó la ilusión argentina. Tras lo de Calleri, la explanada ruidosa del Martín Carpena parecía el Buenos Aires Lawn Tennis Club. El pabellón, el Luna Park:, cubil de Ringo Bonavena, Firpo y el Intocable Locche. No.

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Era el escenario ideal para que un zurdo enmascarado y lleno de clase convirtiese sueños en pesadillas. La única bola de break para Gaudio fue... en el sexto juego del tercer set. Moyá la canceló con un saque a 200 kilómetros/hora: con la insolencia fácil de John McEnroe, Mac El Zurdo. Y puso rumbo al 5-1 en esa tercera manga. Gaudio, roto por derechazos y saques de molinillo, partía raquetas y pedía a gritos que todo acabara cuanto antes. Acabó. Y ganó España.

El epílogo, del 28 al 30 de noviembre, en la hierba australiana: el averno de Su Satánica Majestad Hewitt y antes de Emerson, Laver y el ángel Santana. Sólo se admiten números uno.

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