Triatlón: hemos ganado un deporte
Despacito, casi sin darnos cuenta, el triatlón ha entrado con fuerza en el deporte español. El mérito es mayor atendiendo a la feroz competencia que ha habido que vencer por parte de Estados Unidos y Australia. El mundo anglosajón logró ser sinónimo del triatlón cuando este deporte nació allá por la década de los años 80, gracias al profesionalismo que implantaron las marcas comerciales. Hubo empresarios que enseguida vieron en el triatlón un fácil desarrollo de la línea de negocio, gracias a que era un deporte llamativo y que se convertía en escaparate de las nuevas tendencias.
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El ciclismo debe al triatlón sus manillares de cabra para la contrarreloj, el atletismo debe al triatlón sus cortas camisetas que dejan al descubierto poderosos abdominales y el mundo de la moda deportiva, sobre todo en lo referente a complementos, debe muchos de sus productos al triatlón. Los mercados estadounidense y australiano comenzaron a ofrecer suculentos contratos comerciales a los mejores triatletas para que lucieran sus productos, con el resultado de una profesionalización que les hacía estar a años luz del resto de practicantes, incluidos por supuesto los españoles.
«Desde hace pocos años hemos logrado meter cabeza en esa exclusiva élite, e Iván Raña ya fue quinto en los pasados Juegos Olímpicos de Sydney. Ahora la presencia española no resulta sorprendente en una prueba de la Copa del Mundo, e incluso Madrid comienza a sonar con fuerza dentro del circuito, pues ha realizado una firme apuesta por este deporte dentro de su carrera por organizar los Juegos de 2012. El triatlón es el deporte olímpico con la mayor cuota de crecimiento actual y está llamado a hacer desaparecer el pentatlón moderno, cuya práctica se encuentra en alarmente regresión.
