Cumbre anticrisis tras la goleada ché
Cerezo y Toni bajaron al vestuario y pidieron reaccionar ante el Barça


Enrique Cerezo y Toni Muñoz, presidente y director deportivo del club, no dejaron pasar el tiempo y nada más terminar el encuentro frente al Valencia bajaron al vestuario para dar ánimos y tranquilizar a la plantilla rojiblanca. La pasada temporada algunos jugadores de peso dentro del plantel madrileño se quejaron de que el vestuario fuera por un lado y los dirigentes del Atlético por otro. Ruptura era la palabra que se oyó entre los integrantes del conjunto rojiblanco.
En esta ocasión no parece que vaya a suceder lo mismo. Cerezo y Toni hablaron con los jugadores tras el 0-3 encajado. Las palabras fueron de apoyo. Ambos quisieron transmitir un mensaje de tranquilidad. Todos en el club recuerdan que Gregorio Manzano también empezó con derrotas en el Mallorca la pasada campaña y luego el equipo logró la Copa del Rey. Los nervios todavía no han aparecido.
Los dirigentes, no obstante, también quieren que el equipo reaccione el próximo domingo frente al Barcelona, encuentro que todos consideran idóneo para empezar a salir a flote. Cerezo y Toni comentaron que ante el conjunto azulgrana, con un estadio lleno a rebosar, pues es el día de las peñas, es la jornada en la que el equipo debe empezar a mostrar de lo que es capaz. Manzano, por otro lado, ha comentado a sus jugadores que lo peor ante el Valencia fue que el equipo se vino abajo tras el primer gol valencianista. No olvidan que en pretemporada se remontaron varios partidos complicados como ante la Roma.
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Moral frágil. Eso es lo que no entiende Manzano. El tanto de Vicente llegó en los mejores momentos del Atlético pero luego el equipo desapareció del terreno de juego. El cuerpo técnico del equipo madrileño considera que con 0-1 el Atlético pudo hacer más y no entregar el encuentro.
Otro de los factores que preocupa es el anotador. El equipo ha marcado un gol en cuatro encuentros y así es complicado hasta empatar. Manzano lo reconoció en la rueda de prensa tras el encuentro. No le obsesiona, pero sí le preocupa no marcar. De momento, dirigentes, entrenador y jugadores van por el mismo lado, lo que no es poco. Ahora falta superar la prueba del algodón ante el Barcelona. Otro tropiezo provocaría que se tuvieran que tomar medidas más drásticas.