Yo digo Pedro P. San Martín

El modelo de un disimulado agitador

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El ‘modelo Florentino’ tiene muchas cosas buenas y algunas malas. Me quedo con lo mejor: es contagioso y provocador. No me entiendan mal. El presidente del Real Madrid ha conseguido que el fútbol español y gran parte del europeo despierte, se ponga serio, explote sus recursos y atraiga el interés general de la población. La fulgurante progresión deportiva y social del Real Madrid viene a ser el banderazo de salida del fútbol al siglo XXI. Ha traído un cambio radical de concepto sobre la gestión de club y un giro innegociable hacia el espectáculo. Florentino ha removido los cimientos de estructuras enquistadas y ese brote revolucionario siempre es positivo para este deporte. El G-14 mantiene en jaque mate a la UEFA y el G-12 provocó que muchas sillas se movieran en la Liga Profesional. En este orden de cosas, el presidente blanco es un disimulado agitador.

Y desde esta posición de privilegio vive Florentino los mejores momentos de su proyecto. El Real Madrid juega al fútbol como los ángeles, el estadio se llena siempre, la tesorería está saneada, la Ciudad del Madrid sigue su curso y los vientos políticos le son favorables al proyecto. Si además de todo esto, el balón entra y llegan los títulos, no habrá forma de contestar al presidente madridista. En el camino dejará algunos cadáveres y algunas miserias, pero en términos globales la limpieza y regeneración de la Casa Blanca está resultando triunfal. Con este panorama se acercan las elecciones sin ninguna emoción. Florentino ya ha anunciado que seguirá y nadie le hará sombra. La única apuesta abierta se refiere a los efectos del ajuste fino previsto en su nuevo proyecto. Lo mismo nos encontramos sorpresas de gran altura.

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