Lloremos todos
Llegaron las lluvias. Y no lo digo por el clima, sino por las lágrimas. Herreros lloraba. Todo indica que colgará las botas sin una medalla de oro que llevarse al cuello. Coño, pues haber metido cien puntos en alguna de tus finales. Lo tenías fácil. Gasol se rasga la camiseta. "Hemos perdido una gran oportunidad". ¿Qué tal si hubieses defendido un poquito? Querejeta plañe tras la lesión de Calderón: "Los clubs siempre pagan el pato". De risa, Josean. Un rey del compro/vendo/cambio como tú sabe perfectamente que en la Selección el producto se revalora. También es un orgullo y una gran experiencia para el deportista, pero eso, supongo, a ti te la suda, no lo añado al capítulo de ingresos. El Obradoiro sufre en sus carnes la maldición del gitano (Pleitos tengas, y los ganes). El Supremo le da la razón tras 14 años de juicios y al final se queda con las manos vacías y cara de tonto. ¡Anda! ¿Pero no tiene usted mil milloncejos de nada? Pues no reclame, hombre, no reclame. Mientras yo gimoteo, él lloriquea y nosotros sollozamos, vosotros, aficionados de a pie, os preguntaréis por qué TVE desprecia el segundo deporte nacional, la mejor liga de Europa, y tú, ciudadano de Madrid, Galicia o Canarias lamentarás que tus equipos hayan caído en la TV autonómica equivocada, la que no mete triples. Sí: lloremos todos, pero no perdáis el tiempo. No se os ocurra denunciar nada.
