Yo digo Juan Mora

Algo está cambiando: Gasol, Alonso...

Juan Mora
Importado de Hercules
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Ha sido la semana de Gasol, de Navarro, de Garbajosa, de Calderón, de Carlos Jiménez, de Felipe Reyes. Seis partidos jugados, seis partidos ganados, para disputar ayer, por fin, la final. El sólo hecho de jugar una final de baloncesto es cosa grande. Sabemos que hay un baloncesto galáctico, es el que se juega en Estados Unidos y contra él nada se puede oponer. Pertenece a otro mundo y ya bastante orgullo es que uno de los nuestros se haya hecho allí un sitio. Luego está el otro baloncesto, el del resto de los mortales, el nuestro y ahí sí que tenemos mucho que decir. Ganemos o perdamos.

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En ese baloncesto que es el nuestro siempre hemos estado más o menos ahí metiendo la cabeza, que buenos jugadores nunca nos han faltado. Pero al final nos acabábamos enfrentando a Rusia, a Yugoslavia, a Italia y adiós sueño. Ayer, pese a la derrota ante Lituania, fue distinto. Es cierto que nos encontramos atenazados y que no pudimos disfrutar con el triunfo, pero después de seis partidos de gran sufrimiento tocaba relajarse, gozar por fin de un encuentro. Se había conseguido casi la totalidad del botín: la medalla de plata ya estaba segura y también el pasaporte para los Juegos de Atenas 2004.

La diferencia es que ahora tenemos un pívot. Un pívot de los que marcan distancias, porque lee los partidos. No es un gigante que se limita a recibir el balón, ponerse de puntillas y anotar. Gasol hace eso, pero también mucho más. El máximo anotador del Eurobasket es capaz de subir el balón, de distribuirlo, de lanzar desde lejos, de no fallar tiros libres... Un jugadorazo. España, país de grandísimos bases, ha lanzado al estrellato un pívot. Suena a tan rara avis como tener un piloto ganador en la Fórmula 1. Algo está cambiando y para bien. Disfrutémoslo ganen o pierdan. Verlos ya es un recreo.

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