Yo digo Pedro P. San Martín

Beckham lideró el show

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Uno no llega a adivinar si la orgía de goles tiene algún fundamento táctico o es producto de una superioridad aplastante. Habrá algo de las dos cosas. Si buscamos claves en la pizarra de Queiroz, lo indiscutible es que imitó el dibujo asimétrico de Del Bosque, con doble pivote y Zidane caído a la izquierda. La apuesta personal se llamó Beckham, ubicado junto a Cambiasso, con poderes plenos de orden y mando. El inglés empezó tímido, se fue creciendo, encontró el sitio y acabó en auténtico protagonista. Vimos al mejor Becks desde que viste de blanco. El Bernabéu lo supo reconocer, ovacionando cada una de sus arrancadas, sus pases medidos, su ambición por recoger el balón y lanzarlo al sitio adecuado. Hizo cosas para entender que estamos ante un jugador muy completo.

Y es Beckham una solución válida para jugar con dos en la medular (siempre que el compañero sea peleón) porque desde allí también pone roscas galácticas. La culminación fue el pase a Zidane para el gol de volea. En fin, Queiroz hizo un giro hacia el terreno conocido, sin rotaciones, sin experimentos, y sin Guti de titular, y la historia desembocó en una goleada de babero para quien ame el buen fútbol. Guti, por cierto, saltó al campo para hacer de Zidane cuando estaba el Madrid en pleno festín. No dio el test para mucho porque el Valladolid andaba ya con media estocada aculado en tablas. Si vale la goleada para algo es para concluir en que el Madrid tiene un modelo que le viene entallado a los galácticos y conviene no menear la batidora.

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