Por pedir, que no quede
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Me encantó. Y no me refiero al paisaje, sino a que, por fin en el kilómetro 80 paramos un poquito. ¡Menuda salidita! Pero así es el ciclismo: al que no le guste, que se dedique a jugar a las muñecas, que luego todos nos quejamos, pero en cuanto podemos arrancamos. Lo que no llego a comprender es qué narices hacemos en Francia. Venimos del solecito de España y entramos en las tinieblas de los gabachos. Vale que aquí hay puertos muy largos y como decía Gerrikagoitia: "Los puertos largos, Perdi, nos van bien. Pero a nuestro ritmo. No al que nos llevan estos". Me ha gustado mucho el detalle de Sevilla, que me ha dicho con mucha energía que hoy va a morir matando. Y, claro, yo no he dicho nada, porque... ¡A ver si me va a eliminar a mí! Pero, vamos, esperemos que le dé un poquito de emoción a esto.
La mayoría de la gente de la Vuelta anoche dormimos en Lourdes. ¡Teníais que vernos pidiendo a la virgen! Unos, que se vaya despacio. Otros, que les dé fuerzas para arrancar hoy. Algunos directores, que les llamen patrocinadores. Los de Unipublic, que no pase nada aquí en Francia. Los periodistas, que sí pase. El Tigre, Santi Blanco, y algunos más, que por favor les salga novia. Y yo... bueno, para lo que yo pido, aquí no hay solución, me tendría que hacer la cirugía. ¡Ja, ja, ja!