Yo digo Pedro P. San Martín

Con el dueto ‘súper fashion’ al mando

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Por unas o por otras, veremos mañana a Guti de mediocentro, como quería Valdano. Al menos esa estrategia perfila Queiroz, al que observamos ‘capacidad para recoger mensajes’. La única duda es si el rubio de Torrejón se va a echar el equipo a la espalda abriendo el rombo en el puesto de Cambiasso, o si la apuesta es más enredada y el técnico gira hacia el doble pivote. En este caso entraríamos en un Real Madrid súper fashion, con el dueto rubio al mando, con Figo por la derecha y Zidane entrando desde la izquierda. Igual que con Del Bosque, pero sin Makelele. Es casi un brindis al sol, porque defender, lo que se dice defender, quedaría en manos de Pavón y Raúl Bravo. Y no están los chavales para dejarles solos. Si acaso, el arropo del Bernabéu y la mediana fiereza del Valladolid dé margen para este experimento. Pero convertirlo en dogma suena a temeridad.

Guti es un buen jugador. Pero en la práctica está demostrado que luce en rachas, en minutos o en momentos. Raramente mantiene un alto rendimiento constante. Y no le falta ni entrega ni capacidad. Y es verdad que siempre corre por campos minados (Zidane, Ronaldo y Beckham le han desplazado cada año). Pero resulta tan curioso como significativo que en su novena temporada en el primer equipo, Guti no sea fijo, fijo indiscutible, en el once del Real Madrid. Es su espina clavada. Navega entre la incomprensión del madridismo y una feroz competencia en la plantilla. Asoma la cabeza cuando puede, mantiene el tipo, pero acaba en el banquillo. Mañana Guti tiene que saltar al campo con un puñal entre los dientes. Si va a ser mediocentro, que lo sea a muerte: luchador, líder, responsable y estable. Es su enésima oportunidad.

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