El Pulpo no bastó frente al C. Murcia
Silvio González marcó su primer tanto con el Córdoba, pero los de Lillo empataron gracias al rentable Aguilar

El Córdoba tampoco ganó a la segunda. Y no porque no lo intentase. Ayer se multiplicó en la segunda parte para doblegar a un Ciudad de Murcia que había sido superior en la primera mitad del partido. Además de impotente, se vio perjudicado por el césped de El Arcángel, que es un auténtico solar. Indigno de un campo de ese prestigio, perjudicó los intereses de los dos equipos y fue una ruina para el espectáculo. Una pena.
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El Córdoba no le tomó el aire al partido en la primera parte. Lillo ya ha puesto su sello en el Ciudad de Murcia, que basa su fútbol en el toque. Así desesperaron a la defensa del Córdoba, que no las vio venir. Manel tenía una autopista en la banda derecha y Aguilar jugaba a placer entre líneas. El Córdoba se adelantó pronto, pero todo era ficticio. A pesar del mal estado del césped, los murcianos se movían con soltura, ligeros. Aguilar se quedó solo en dos ocasiones ante Jauregui y en la tercera oportunidad hizo el gol del empate al rematar de cabeza y cruzar el balón al palo largo. Los de Castro Santos no oponían demasiada resistencia y ni siquiera mostraron muchos recursos. Tal vez los saques de banda de Juanmi, un arma que los blanquiverdes utilizarán mucho esta temporada. Quizá alguna pincelada de Olivera y el oportunismo del Pulpo González, pero poco para lo que se espera de los cordobesistas.
Pero el fútbol es muy cambiante y los locales borraron del mapa a los murcianos en la primera media hora de la segunda parte.Pero al Córdoba le faltó gol. Tuvo hasta cuatro oportunidades claras pero los nervios y la falta de puntería evitaron un premio mayor. La ocasión más clara la tuvo Alfonso, que se marchó en un slalom de hasta tres rivales pero falló delante del portero rival. Fue sorprendente el cambio de imagen en la segunda mitad. Tal vez estuvo provocada por la salida al campo del uruguayo Fleurquín. Francisco no había cogido el mando en la primera mitad y Castro Santos cambió de discurso. La salida del charrúa le cambió la cara a un equipo que tiene mimbres para hacer una buena temporada, pero nada más. No sirvió para ganar. Y eso es imprescindible para crear ilusión en la ciudad.