El chocolate del loro
Si la situación deportiva del Sporting no es buena después de la derrota ante el Getafe en la jornada inaugural, la económica está más complicada, afectada por un desfase presupuestario importante, además de tener una sustancial diferencia en el número de abonados que se habían previsto (3.000 menos que la temporada anterior).
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El club sigue pendiente de una reestructuración, cuyo proceso parece excesivamente lento, sin que se apliquen las medidas precisas para recortar los gastos. El número de expedicionarios para los desplazamientos se mantiene con un nivel de club europeo, impropio de una entidad que tiene en peligro su supervivencia por la crisis financiera. También se renovaron los contratos a la mayoría de funcionarios que concluyeron su vinculación laboral el 30 de junio y sólo dejan la entidad quienes sacan una buena indemnización.
Parece que el reciente ejemplo del Real Oviedo no tuvo aún la suficiente repercusión en el seno rojiblanco. Los pequeños gastos evitables se califican como el chocolate del loro, sin que nadie recapacite sobre la necesidad de aplicar una drástica reducción de gastos. La política económica, con una estructura insostenible, provocan que el panorama ofrezca un horizonte muy oscuro. Y si el balón no entra, peor todavía.
