Yo digo Fermín de la Calle

El camarote de los Marx

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Lo dice Mauro Silva, el hombre que ha vivido la metamorfosis del Depor, de equipo ascensor a grande: "Estamos acostumbrados a este tipo de cosas". Por eso, el incidente ocurrido el miércoles entre Javier Irureta y Diego Tristán, suficiente para desestabilizar más de un vestuario de Primera, pasará inadvertido en éste. Y eso es algo normal si tenemos en cuenta que en ese vestuario conviven, con aparente normalidad, un técnico y dos jugadores (Djalminha y Víctor) que llegaron literalmente a las manos .

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Lo realmente grave del calentón de Diego con Irureta además de la forma, que sí que lo es, fue que además de a Irureta afectó a un tercero, a Pandiani. El de La Algaba debe ponerse en la piel del charrúa, que lleva un mes viendo cómo juega por delante de él un compañero que está en peor forma, en peor racha de cara a puerta y que además se permite el lujo de montar la que montó cuando le sustituyeron. Mal hecho sí, pero peor pensado.

Irureta tiene a Diego como un desafío personal. Quiere verle triunfar y por eso está encima suyo. Pero la paciencia tiene un límite, por eso estalló el miércoles. Por lo demás no merece la pena darle importancia a este incidente, que no será el último, en un vestuario que parece el camarote de los hermanos Marx.

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