Líder galaico
Doblegó a un valiente Athletic con goles de Valerón y Pandiani, saliendo del banquillo, y es primero en solitario

El fútbol sigue siendo algo serio en este país todavía. Me explico. Aznar, madridista confeso, ha designado a Rajoy, simpatizante deportivista, como su sucesor. Pues ya hay efectos colaterales: Tristán se perfiló la perilla, Valerón se cortó el pelo y el Depor, 48 horas después, es líder. La Liga Galáctica tiene un líder galaico. ¿Meigas? Haberlas, haylas.
La entrada se pagaba con gusto: Valerón, Luque, Tristán, Yeste, Iraola, Joseba... Muchos peloteros y una sola pelota. Jabo arrancó tirando de manual ante el alumno Valverde. Primera lección: el camino más corto al área son las bandas. Bien por la derecha (Víctor), bien por babor (Luque). Segunda lección: por el centro se entra con paredes. Ejemplo práctico: tuya-mía de Valerón y Tristán y gol de El Flaco, que se puso tan nervioso ante Aranzubía como Lorenzo Milá presentando el telediario. Un aplicado Depor apuntaba a matrícula. Pero al Athletic lo entrena Valverde, cacereño con RH de Lezama que desmontó la coartada holandesa de Rijkaard en la primera jornada. Su equipo tiene sangre azul cuando tiene la pelota y sangre roja, la del incansable Gurpegui, cuando la pierde. Un disparo de Tiko al palo y una ocasión de Iraola ante Molina, dejaron claro que corre aire fresco a orillas del Guggenheim.
Miopía ofensiva. Con su equipo replegado a rugidos, un esforzado Tristán (la necesidad aprieta...), desafiaba la miopía ofensiva que le embarga. Cuando encuentre el camino, se lo aprenderá, pero la entrega de Pandiani le apremia. Mientras, Ezquerro se familiarizaba con Molina cuando Etxebe perdonó el empate. Ahí murió el primer tiempo.
A Valverde y a Jabo les valían y conservaron las piezas del tablero. Y repitieron en la reanudación. El balón hablaba euskera, algo que inquietaba al Depor, pero no le preocupaba. Porque los blanquiazules, a diferencia de los galácticos, lucen con y sin balón. Esto quedó constatado en dos ocasiones claras, incluso demasiado, del gafado Tristán y del diagonal Luque. En ambas, Aranzubía cargó de razón a Sáez por contar con él para la Selección. Los leones disponían de un par de ocasiones menores con dos testarazos.
Y entonces se armó el Belén. Irureta madrugó el cambio, esperado por habitual, de Tristán por Pandiani. Diego le protestó y Jabo le recriminó. Aún mascullaba entre dientes el de La Algaba cuando Héctor regaló un balón templado a Pandiani que repitió la gesta de La Romareda. Marcó los tres tiempos del manual, cabeceó su primer balón al fondo de la red y marcó el gol número 1.000 del Depor en Primera en Riazor. El Rifle señaló su nombre en la camiseta, Irureta el campo a Diego y la lógica la suplencia al sevillano. Amenaza tormenta en la playa de Riazor.
Con media hora por jugar, Urzaiz salió a pescar y Fran a impartir clase. El reloj degustaba los minutos ante un resignado, que no entregado Athletic. Héctor, el Salgado del Depor, se disfrazó de central y Aranzubía sumó más méritos en el bostezo final del partido.
Este Deportivo es líder imbatido (6 de 6). Pandiani huele a titular y Tristán a suplente. Y falta Munitis... El Athletic, por su parte, tiene claro a que juega y cómo juega, pero peca de lo mismo que Tristán: Le sobran las porterías. De momento.
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