Ni rastro de galácticos
Con mucha chavalería el Real Madrid sufrió para salir adelante, ante un Villarreal ordenado, correoso y disciplinado. Peor se puso el horizonte blanco cuando Zizou cayó lesionado. Figo, Becks y Raúl se pusieron el mono de trabajo pero salvó los muebles Núñez en un partido nada galáctico.

Figo y Becks en una dinámica gris
A los problemas previstos del Madrid se unió el imprevisto: a los 25 se lesionó Zidane. El dibujo varió, con Figo de organizador, apoyado por Beckham a rachas al principio y mucho al final. Helguera intentó barrer en el pivote con suerte irregular y Raúl estuvo más activo, aunque con escaso premio. Figo dio pases brillantes, aunque anduvo lento de reflejos para emular a Zizou. Se lo comían. Portillo naufragó en su conexión con Raúl y por ahí el Madrid perdió peligro. Raúl acabó en punta.
Diablo Anderson
Una jugada, un gol. Anderson ganó la espalda a Rubén y sorprendió a Iker. Fue mucho más efectivo que José Mari. El joven central reaccionó muy blando.
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Raúl ejerció el papel de líder
El Madrid anda en proceso de ajustes. Y se vieron imágenes curiosas. Raúl intentó explicar a Portillo cómo podrían sacar mejor fruto a su conexión en ataque, aunque la cosa no mejoró tras el descanso. Y, minutos más tarde, Queiroz recurrió al propio Raúl para darle instrucciones. El capitán debió transmitir estas órdenes a sus compañeros, ejerciendo de auténtico líder sobre el césped. Esa confianza será el mejor revulsivo para Raúl, que aún busca su mejor sitio.