Fuerza y maña
Un remate de potencia de Pandiani y un inspirado Molina le dieron el triunfo al Deportivo ante un buen Zaragoza

El Zaragoza no va de farol cuando habla de Europa y el Depor volverá a ser ese Mercedes diesel que Jabo conduce siempre a la pelea por el título.
Mientras Valdano le buscaba desesperadamente un central a Florentino para los Zidanes&Pavones, en Zaragoza, Pardeza ha patentado el Jóvenes&Suramericanos. Entre los primeros están Cani, Soriano y Villa. Entre los segundos, los argentinos Milito, Ponzio y Galletti, los brasileños Álvaro y Savio, el paraguayo Toledo y el peruano Rebosio. Talento y ganas, a partes iguales.
De entrada, el encuentro dejó apuntes para la temporada que amanece. Primero: Milito tiene el carisma y la presencia defensiva de Ayala y el peso ofensivo de Hierro con su desplazamiento largo. Segunda: Valerón juega a otra cosa, a algo parecido a lo que juega Zidane. Con los dos equipos envalentonados por la puesta de largo, Soriano regaló a un pase medido a Galletti que Molina salvó en el mano a mano. Los maños, más verticales, se ahorraban el pase intermedio ante las dudas iniciales de La Manija Ponzio. Los coruñeses, más artesanales en su juego, trenzaban paredes para acercarse a las inmediaciones de Láinez. En esas, Villa volvió a verle el color de los ojos a Molina, pero al guaje le tembló el pulso y el balón acabó en el Ebro. Dos avisos encendieron al Deportivo y despertaron a Diego Tristán, que anunció su presencia en La Romareda con un disparo, un control en el área que pintaba peligroso y una falta al borde del área que murió en la barrera. Iturralde González señalaba el final con el Deportivo equilibrando los puntos de la pelea ante un rival de empaque.
En la reanudación Galletti certificaba su fama de jugón y Villa volvió a verse las caras con Molina. El portero le ganó el mano a mano al gijonés. El partido arrancó loco en la segunda parte, con el campo impracticable y un Deportivo con más presencia y más ritmo de competición. Mientras Valerón, la Torre de Hércules, sacaba dos amarillas a los pivotes maños (Ponzio y Soriano), Sergio, en su versión más ofensiva, disfrutó de una buena oportunidad, pero aún debe ajustar su punto de mira.
Contundencia. El Depor se paseaba por el área rival con suficiencia, con caño estratosférico de Tristán a Milito antes de ser barrido por Ponzio, cuando Flores y Jabo sacrificaron el talento de Cani y Tristán por la contundencia de Yordi y Pandiani. El estado del campo delataba como acertada la opción. Y El Rifle lo certificaba dos minutos después de entrar, al cabecear a la red un centro preciso de Víctor. El Zaragoza había perdonado la vida dos veces al Depor y ya se sabe que quien perdona, paga. Flores obvió el tremendismo de la épica y apostó, algo de agradecer, por entrar por las bandas. Vellisca se adueñó de la izquierdo y Savio se fue a la mediapunta, tercer zaragocista que jugaba en esa demarcación (Cani, Villa y Savio). Un disparo de Ponzio al palo y un cabezazo de Milito en el área pequeña fueron los últimos cartuchos de un equipo que mereció más.
El Depor, por su parte, se apuntó a la tendencia de los grandes en esta jornada inicial: victoria mínima y sufriendo. ¿El Zaragoza? Dará que hablar. Jabo le ve como tapado. Tal vez pueda ser el juez...
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EL DETALLE: Césped en mal estado
El lamentable aspecto del césped de La Romareda dificultó mucho el juego de Zaragoza y Deportivo durante los 90 minutos.