Mundial de atletismo | 5.000 metros

El Rift vs. el Califa

En la final de 5.000 metros, El Guerrouj ataca el doblete de Paavo Nurmi ante el asalto de los africanos del Rift, liderados por Bekele y Chebli

<b>DOS MÁQUINAS DE ENTRENAR.</B> Bekele y El Guerrouj representan la técnica del gran fondo llevada hasta el final de los límites humanos. El joven fenómeno etíope y el superfenómeno marroquí acumulan miles de horas y kilómetros de entrenamiento, que les permiten hazañas casi imposibles.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El Valle del Rift , en Africa,fue la cuna de la Humanidad, del homo antecessor y de los homínidos que desenterró Charles Leakey. Eso, mientras en Atapuerca no se demuestre lo contrario.Por alguna razón ancestral, y por la media de altitud de las tierras que le cercan, superior a 2.000 metros, el Rift es también la cuna... de los mejores fondistas del mundo.

Los rifeños marroquíes, los del Rif, también lindan con otras montañas: las del Atlas. Allí, en Yfrane, en el Atlas, se entrena, en sesiones de castigo, el califa del medio fondo mundial: Hicham El Guerrouj. No sólo en altitud: en unas sesiones de trabajo que aterrorizan a los cristianos: El Guerrouj suele invitar allí a colegas de la élite mundial. Los que van, tiran la toalla en semanas.

Y a la sombra espectral de Paavo Nurmi, Fantasma de Finlandia y de París, los hombrecillos ancestrales del Valle del Rift acorralan hoy al león del Atlas rifeño. En la final de 5.000 metros, el fenomenal Hicham El Guerrouj quiere hacer, 79 años después, algo parecido a la sensacional hazaña de Nurmi en los Juegos de París, en 1924: doblar en una competición atlética de máximo alcance mundial los títulos de 1.500 y 5.000. Paavo hizo eso en menos de una hora, pero entonces, en 1924, los artistas del Valle de Rift sólo se enfrentaban a otro tipo de leones. No en Juegos Olímpicos precisamente.

Es la quinta carrera de El Guerrouj desde que empezó el Mundial. La más difícil. El reto épico de un campeonísimo que detesta las barreras. "Lo hago por mí mismo, por mi rey, que me lo ha pedido, por la alegría que le puedo dar a mi pueblo, y por mi hermana pequeña Meriem: le he prometido una medalla de oro, y yo quiero tener otra más de recuerdo", explica el califa Hicham.

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Rivales. Contra él marchan Kenenisa Bekele, el heredero directo del Pequeño Negus Gebrselassie... y Abraham Chebli, el líder de la escuadra keniana. "No temo a nadie. Cuando salgo a una final así, sé que voy a ganar", afirma el tremendo Bekele, que en París ya ha destronado al Pequeño Negus: en 10.000 metros.

Por allí estará De la Ossa, testigo directo de un duelo inolvidable. No se extrañen si surge un televisor ante la estatua de Nurmi, en el Estadio Olímpico de Helsinki. Paavo querría ver esto. Y cuando Nurmi deseaba algo, ni el demonio se lo quitaba.

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