Yo digo Juan Mora

Así no hacemos campeones

Juan Mora
Importado de Hercules
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«Nunca una medalla de bronce supo a tan poco. Lamela nunca tenía que haber quedado tercero. Martínez tampoco tenía que haber sido eliminado en peso y lo fue. El atletismo no admite muchas sorpresas, pero estos Mundiales las están proporcionando, y grandes. La de Lamela, de verdad, fue mayúscula. Se pasa las vísperas saltando más de 8,30, hasta más de 8,50 incluso, llega la final y no es capaz de levantar el vuelo. Le sale corto el primer salto y deja de ser él mismo. Pasa a depender exclusivamente de Blanquer, su entrenador. Miraditas, gestos, consejos. Le falta confianza. Como si no estuviera en la pista.

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«Blanquer es un excelente entrenador. Sus resultados le avalan. Pero da la impresión de que sus atletas tienen una dependencia enorme de él. La tenía Niurka Montalvo, la tiene Concha Montaner y la tiene Lamela. ¿Qué harían si no tuvieran a Blanquer en las gradas? De un campeón se espera más personalidad, más agresividad, más decisión. Quizá por eso no los tengamos. El caso es que la imagen que dimos ayer no está, desde luego, al nivel que había adquirido el atletismo español. Para colmo, eliminaciones hubo recibidas no ya con conformismo, sino que se aprovecharon para mandar besitos.

«Lo hizo Nuria Fernández, finalista hace dos años en 1.500. Queda ayer eliminada, pese a que llegó a los Mundiales con mejor marca que en los anteriores, y dice en TVE: "Estoy contenta porque mi semifinal ha sido muy dura. Y nada, que quiero dar un besito y dar las gracias a toda la gente que me quiere". Y a las chicas del relevo 4x100 sólo les faltó abrazarse, de la risa que tenían, tras haber quedado igualmente eliminadas con una marca que ya hacían las relevistas en los Mundiales de 1991. Pues nada. Que sigan disfrutando. Pero con esa actitud no se hace precisamente un equipo de campeones.

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