Yo digo Fermín de la Calle

No quiere ser Beethoven

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No sé si fue por el Mundial, que se le escapó con vida, o por el año a la sombra de Makaay, pero algo ha cambiado en Diego. En serio. Ahora te mira a los ojos cuando le preguntas. Antes escondía en su mirada huidiza su desconocida timidez. El Diego 2003-04 responde a todo, incluso a las preguntas afiladas, a las que, como buen torero, recibe con un quite en forma de sonrisa cómplice para hacer tiempo y cuadrarse ante la embestida. Sigue teniendo esa cara de pillo y sigue dando la sensación de saber más de lo que cuenta, pero los ojos le brillan diferente.

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Y esto lo escribe alguien que le pegó, y bien duro, ¿verdad Diego? No soy amigo suyo, ni siquiera del entorno del algabense. Y lo digo por que esto del periodismo tiene un punto maniqueísta: Si hablas bien del jugador, eres su amigo y te lo estás ganando. Si hablas mal, te lo quieres limpiar del once. Falso. Por eso yo, periodista ‘enemigo’, les digo que el Diego futbolista, el que me importa a mí, el que preocupa a Jabo por su baja forma, está enchufado.

La excusa es fácil, dirán ustedes: Hay Eurocopa. Pues me van a perdonar, pero yo creo que no es eso. Me da que es amor propio. Que es el orgullo de un tipo al que los que hace dos años le emparentaban con Van Basten ahora le quieren asociar con De la Peña. Beethoven debió sufrir mucho al final de su vida, cuando una sordera le impidió escuchar sus creaciones. Y me da, que Diego Tristán no está por la labor de no poder disfrutar de su talento. Pero, claro, es sólo mi opinión...

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