Atletismo | Mundial de París

Kelli White, la gran reina de la velocidad

Logró el oro barriendo a sus rivales con una marca discreta: 22.05. Sigue el rumbo de Marion Jones, pero por un camino muy distinto

<b>EUFÓRICA.</B> White festeja con sus últimas energías la victoria en 200.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Kelli White, nacida y residente en Alameda, Oakland, uno de los peores guetos de la Bahía de San Francisco, revalidó en el doble hectómetro su medalla de oro de 100 metros. Tan distinta físicamente a Marion Jones, White sigue sin dudas el rumbo que marcó la madre del hijo de Tim Montgomery en otras grandes competiciones. El mismo rumbo, pero por caminos distintos. White barrió a la competencia con una marca discreta, 22.05. Zhanna Block no pilló medalla. La revelación Allyson Felix ni siquiera llegó a semifinales, pero ya ha firmado su primer contrato profesional.

Bueno: donde la ya no tan Pequeña Marion Jones pone sonrisilla Nike, caderas sinuosas y vocecilla de pito, lo que se ve cuando corre Kelli White es el asalto o el ataque de un animal semisalvaje: la memoria malévola de la puñalada que le arruinó el rostro, hace nueve años.

Para que quede claro, a White la apuñaló en la Union Station de San Francisco una de sus coleguillas de Oakland, frustrada porque Kelli siempre la batía. Su cara la reconstruyó un cirujano plástico, tras 300 puntos de sutura. Su tremebunda forma de correr la edificó Remi Korchemni, descubridor de Valeri Borzov. "El atleta con más talento que he visto nunca", dice Korchemni. "Un entrenador nunca debe destruir a un atleta, sino sacar a la luz todo su talento". Los recuerdos de Korchemni y las heridas de White se han unido en una Terminatrix con pinta de indestructible.

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White "Agotada, casi no celebro el triunfo"

"Me he sentido muy bien desde el principio. He ido mejorando mes a mes a lo largo del año y he llegado en el mejor momento de forma de la temporada a estos Mundiales. He entrenado muy duro para darlo todo en la pista. Pero, eso sí, he gastado muchísimas energías, agotada, casi no podía ni celebrar la victoria. Antes de comenzar, más que presión, lo que tenía era bastante cansancio acumulado en el cuerpo. ¿Compararme con Marion Jones? Yo no soy Marion. Yo soy yo, y me encantaría batirme con ella cuanto antes".

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