Un hombre todo tranquilidad
El medallista de bronce en París es una persona sencilla, que le gusta estar en casa de sus padres y de su novia, en Monzón y Naval. Un hombre tranquilo, de pueblo.

Eliseo Martín Omenat nació hace 29 años en Monzón, un pueblo de campeones situado en Huesca, pero cerca de Lérida. Allí se entrena a las órdenes de Fernando García, Fondi, que más que un técnico es un amigo, y al que conoce desde los trece años. Eliseo es hombre tranquilo y sencillo y tal vez por eso muy poco conocido fuera de los ambientes del mediofondo. Lo que más le gusta es estar en casa, junto a su familia. Su madre, por cierto, es su mayor fan, y no se pierde una carrera de su chaval cuando se disputan cerca de casa. Cuentan que en el cross de Huesca de este invierno, disputado en día lluvioso, amenazó con darle un paraguazo a un africano que precedía a su chico. Era una broma, por supuesto. Y además el paraguazo no fue necesario: ganó Eliseo.
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El ahora medallista de bronce sólo abandona Monzón para acudir los fines de semana a Naval, el pueblo de su novia, en los Pirineos. Allí juega con sus perros, se entrena en altitud moderada y disfruta de la naturaleza. Todo muy sencillo, como él mismo. Pertenece al club Transbaso Monzón Polidux, patrocinado por la empresa del mismo nombre, que se dedica a la venta y alquiler de maquinaria para la industria y la construcción.
El hecho de ser poco conocido no quiere decir que fuera un don nadie, ni mucho menos. En su historial hay un sext puesto en los Juegos de Sydney y en los Mundiales de Sevilla 1999 y una quinta plaza en los Europeos de Múnich. Nadie se fijó en él, claro, porque las 15 medallas españolas oscurecieron todo lo demás.
