Yo digo Juan Mora

Final al más puro estilo africano

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Segunda medalla para España. ¡Y qué medalla! Ganada en una carrera de locos. Bueno, de locos para lo que estamos acostumbrados a ver aquí. En África, en cambio, todas las carreras son así. El esfuerzo no se dosifica. Los corredores salen rapidísimo para ganar enseguida. Cuando se cansan no tienen el menor reparo en ponerse al trote. Y, de repente, cuando han descansado o ven que por atrás les van a coger, vuelven a salir pitando como demonios. El desenlace suele ser imprevisible, porque la carrera acaba siendo una goma. Tan pronto se estira, se estira... como se encoge, se encoge...

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Es el estilo natural de correr del muchacho africano. Quiere llegar pronto a todos lados sin tener en cuenta la distancia. Cuando se cansa, se para y punto. Ya seguirá más tarde. Cuando el muchacho se hace atleta, no tiene cronómetro ni entrenador. No los necesita. Escucha a su cuerpo. Si se siente bien, corre más; si no, pues menos. Hasta que llega a Europa y le dicen que tiene que correr así o asao. Unas veces hace caso y otras, no. Entonces se arma el lío. Como ayer. Atletismo en estado puro. Todo un espectáculo. Suena el tiro y que arree quien pueda. Berlanas cayó en la trampa; Eliseo, no.

Eliseo fue más bien a lo suyo. Vio de salida el ritmo de locos y ni siquiera intentó, al contrario que Berlanas, seguir a los africanos. Para que se hagan una idea, el ritmo era de vuelta final, sprint incluido. Él sí dosificó, quizá porque vio que la posibilidad del podio se desvanecía. Berlanas, como lo perseguía a toda costa, que es atleta de casta, dejó energías por el camino y cuando las necesitó se quedó a medias. No tiene un séptimo aliento como los kenianos. Eliseo tampoco, pero reservó el ritmo de caza hasta el final y tuvo premio, nada menos que una medalla ganada en una carrera africana.

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