Reyes se clasifica con una zapatilla
Estévez corrió la mitad de la prueba descalzo del pie izquierdo


Decía Albert Einstein, sin conocer a Reyes Estévez, que "las proposiciones matemáticas que tienen que ver con la realidad, no son ciertas. Y si son ciertas, nada tienen que ver con la realidad". Si Don Alberto, el del cerebro superdotado, llega a coincidir en este mundo con Reyes, el de los pies superdotados, quizá hubiera simplificado su formulación. Y habría dicho, fácilmente: "La realidad nada tiene que ver con la realidad, si se trata de la realidad de Estévez".
Por pies y por clase, Reyes debería estar casi a la misma altura de favorito que el sultán El Guerrouj, comendador de los creyentes del kilómetro y medio. Pero tras enfriamientos "controlados", zapatillas que dicen adiós en plena carrera y la maldición de la salamandra, Reyes sólo pudo clasificarse heroicamente para la final de mañana como quinto de la segunda semifinal: y gracias. Parra, que navegó tras la estela victoriosa de El Guerrouj, ingresó en la final como cuarto de la primera "semi".
Higuero completó el trío de finalistas españoles. Fue fácil: tercero en la semifinal 2: la de Baala, la de Korir... y la de Reyes. Reyes fue quinto, con penas, fatigas y sin la zapatilla izquierda, que salió disparada por los aires tras la segunda vuelta, como si de ella tirara un mal genio de la lámpara o algún artista que yo me sé. Hubo un tropezón, la Nike se escurrió... y la gente no lo notó, porque las zapatillas y los calcetines de Reyes eran negros como un gato maléfico. Lagarto.
Noticias relacionadas
Agónico final. Así, y a falta de 700 metros, Reyes, el semidescalzo superdotado de Cornellá, tuvo que recurrir, al menos, a media alfombra voladora para seguir a Korir, Higuero, Baala y Chouki, el lesionado imaginario de los franceses. El tío, Chouki, dice que tiene el muslo contracturado pero hace 1.500 como la seda en menos de 3:40. Es de Estrasburgo, como Baala, pero le entrena Hassan el-Idrissi. No hay duda. Una nueva generación de franceses está lista para tomar Europa. No perdieron el tiempo en Marruecos, no.
No nos desviemos: al fin, Reyes, quinto, agónico, casi sin pie y en camilla fue finalista. Por lógica matemática, debería haber ganado a medio mundo y parte de otro, pero como ya olfateaba Einstein, la matemática y la lógica tienen poco que ver con la realidad de Reyes Estévez. Es como El Guerrouj, sólo que le ha mirado un tuerto. Contra eso no hay Einstein que valga.