Yo digo Juan Mora

Sensacional cartel en el 1.500

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Lástima que en la final de 1.500 de mañana sólo podamos luchar por una medalla. Una medalla, la de bronce, por la que Estévez, Higuero y Parra van a comerse el mundo. Puestos así, en este orden, no significa que uno sea más favorito que otro. Conviene aclarar esto porque no recuerdo igualdad semejante entre los componentes de un trío español en una final de 1.500. El orden responde, en este caso, a sus años de alternativa. Los tres forman un cartel sensacional. Tres grandes toreros, tres estilos distintos. Ayer demostraron su hambre de triunfo. Pero sólo hay puerta grande para uno.

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Al menos esa es la impresión que dejaron las semifinales. Ganar a El Guerrouj no es posible en condiciones normales. Y a Baala me parece que tampoco. No sólo corre una barbaridad, sino que lo hace en casa y su cuerpo esconde, además, genes norteafricanos. Como los de El Gerrouj, como los de Chouki, otro francés cuyo aspecto y apellido le delatan. Pero éste mete menos miedo. Igual que los dos kenianos. Corren mucho, pero cuando siguen a la liebre. En carreras tácticas se hacen un lío. O sea, que una medalla sí que puede caer. Pero va a costar lo que no está en los escritos.

Por lo pronto, el rival de Estévez es Higuero, el de Higuero es Parra y el de Parra es Estévez. Los tres están enormes. Estévez, porque a su buena forma (de otra manera no se hubiera clasificado corriendo descalzo) añadió una lección de casta que asombró a propios y extraños; Higuero, porque, fiel a su estilo, no se dejó amedrentar, pidió pelea y cuando la hubo se le vio sobrado; Parra, porque, todo elegancia, cuando tiró El Gerrouj fue capaz de correr como los ángeles al ocupar el puesto reservado a quien tiene la jerarquía en la carrera. Sí señor, así se presenta uno en la primera plaza del mundo.

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