El Payaso y la Reina
Resulta que el atletismo implanta la nueva norma de descalificación para no perder tiempo con las salidas nulas, y el resultado es el contrario al deseado. Antes, para echar a un atleta éste tenía que hacer dos salidas nulas. Ahora, en cuanto se produce la primera ya no hay una segunda oportunidad para nadie. Quien vuelva a salir antes de tiempo, a la calle. Aunque se llame Drummond. Estaban por verse las consecuencias que esto produciría y ya las sabemos: 50 minutos de retraso en el programa. Un americano dice que no se va de la pista y a ver quién es el guapo que le quita.
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Quizá tal cosa deseó Drummond cuando se tumbó en la pista. Por algo es gran showman y conocido como el Payaso. No era, pues, cuestión de hacerle el juego. Los jueces se cuidaron mucho de ponerle la mano encima para no incurrir en provocación. Y mucho menos a nadie se le ocurrió pedir ayuda a la autoridad competente. Sólo hubiera faltado que le acusaran de desacato, porque aparecen allí los gendarmes y Drummond les manda a paseo. Así que ahora sólo falta un detalle: solucionar cómo se castiga a los díscolos para que no monten el número cada vez que incurran en infracción.
Por cierto. Si Drummond ya tiene todas las papeletas para ser recordado en estos Mundiales por sus tonterías, Carolina Kluft tiene también las suyas para ser elegida la Reina de París 03. Sus actuaciones, afortunadamente muy repetidas al ser heptatleta, no pasan desapercibidas. Exterioriza tanto su concentración y sus sentimientos que quien los ve no queda indiferente. Uno llega a sentir lo que siente Carolina, tal es la fuerza de sus gestos. Esa comunión le proporciona energía y, a cambio, da el espectáculo del que tan necesitado anda el atletismo. No olviden el nombre: Carolina Kluft.
