Reyes está enfermo por culpa del control
Estévez se lamenta de que se enfrió durante el análisis antidopaje


Todos los ojos sobre el 1.500, sobre los fondistas españoles, y como no podía ser menos... sobre Reyes Estévez, para quien los grandes campeonatos son algo así como las junglas de cristal para Bruce Willis. Reyes gana o pierde, pero siempre entre una bruma de controversia. Por ahora, y ante las semifinales de hoy, nadie sabe si Estévez ganará o perderá. Pero la polémica sí que está con él: naturalmente.
Los antecedentes empiezan en el doble control de sangre y orina que en vísperas de la primera ronda sufrieron Roberto Parra y el mismo Reyes. Admitido por todo el mundo, lo que buscaban los inspectores médicos de la IAAF en los fondistas españoles (recién llegados de... las alturas del Teide) estaba claro: indicios de EPO, eritropoietina sintética. Reyes sostiene que en la habitación del control le mantuvieron "demasiado tiempo", casi una hora, "cerca de una corriente de aire acondicionado". Y allí se enfrió.
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Después, los acontecimientos galoparon. Sin informar siquiera al desconcertado jefe de equipo de Kenia, Bernard Lagat, vigente subcampeón mundial, no se presentó a competir por un presunto ataque gripal: iba en la misma eliminatoria que Reyes y el campeón de Europa, Mehdi Baala. James Templeton, manager de Lagat, oficializó su baja a la delegación de Kenia.
En su serie, Reyes corrió marcándose con Baala, pero "ya iba con unas décimas de fiebre". Fue tercero, tras Baala y Blincoe. Tras la carrera, se puso en manos de los médicos, quienes le diagnosticaron el estado febril y un principio de enfriamiento. Sobre el papel, más o menos como Lagat. Sobre el papel: porque Reyes corrió. Ayer, junto a su agente, Mostaza, explicaba que "pese a todo, y mientras pueda, voy a intentar lo mejor". "Todo": médicos. Fiebre, remedios no aceptables. Control de la IAAF. Y si Reyes hoy no acaba haciendo lo que hizo Lagat es que de verdad cree que puede subir al podio.