Kelli White, un paso más en la evolución
A la campeona, hija de dos corredores de 400, la entrena el mismo ruso que llevó a Borzov al oro en Múnich 1972


Cuando se habla de manipulación genética, Kelli White, campeona mundial de 100 lisos con un crono, 10.85, inesperado hasta para Marion Jones, tiene la palabra. Ahora, White ya es un "especimen especial", un paso adelante en la evolución: porque es hija de dos corredores de 400 metros, la olímpica jamaicana Debra Byfield y el californiano Willie White.
Y porque en 1994 sobrevivió a una puñalada que le propinó una tipa en la Union Station de San Francisco mientras esperaba un tren para su casa. Esa barbaridad suturó con 300 puntos y una perversa cicatriz. Pero la hoguera interna de White no se han extinguido. Desde entonces es más fuerte.
Ahora llegan los nuevos pasos en la evolución. A Kelli la entrena el ruso Remi Korchemni: nada menos que el antiguo entrenador de Valeri Borzov, el Sputnik de la velocidad soviética en Múnich-72. Korchemni, implacable (también guía a Chambers), la ha enseñado a correr con la fuerza y la rectitud de un Terminator. Para Terminator, el novio de Kelli: nada menos que Boris Henry, jabalinista alemán de cráneo rapado con pinta de oso de la Selva Negra: la de Alemania.
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Curiosamente, los hermanos de raza de White, los de la selva negra de los guetos de Oakland la están machacando con mensajes racistas para que deje esta relación "impura". ¿Alguien puede imaginar formalmente el ser que puede nacer de la unión White-Henry? Así el panorama, Kelli destroza a quien se le pone por delante. Corre a zarpazos. Ya previno Korchemni, cuyos padres estuvieron en Siberia por decisión de Stalin, que "Kelli llega al Mundial muy concentrada".
Así que Kelli ni siquiera miró atrás hacia las migajas que le dejaba a Torri Edwards, la niña bonita de John Smith, y a las derrotadísimas blancas Block-Pintusevich y Thanou. Al final, 10.85, y Marion Jones-Montgomery aterrada en un puesto de comentarista. Para eso ha quedado la señora Jones. Querer seguir los zarpazos de Kelli es como correr contra la evolución. Y como tenga un hijo con Henry, será algo digno de ver, incluso para esos tipos de Oakland que tan bien manejan los puñales.