Atletismo | Mundial de París

La Payasada

El estadounidense Jon Drummond fue descalificado por salida nula en los cuartos de final de 100 lisos, se negó a abandonar la pista y montó el escándalo del Campeonato

<b>LA TARJETA ROJA.</B> Drummond fue descalificado por salida nula y vio la correspondiente tarjeta roja, que le muestra un juez perplejo por el numerito que montó, durante 25 minutos, el velocista estadounidense. Al final la carrera se disputó sin los expulsados Drummond y Powell, ex residentes en las calles 4 y 5.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Cuando nació Jon Drummond en un hospital de Filadelfia, hace casi 35 años, los médicos dijeron a la madre: "Señora su hijo padece de espina bífida. Es posible que tenga problemas mentales e incluso para hablar correctamente". El mismo Drummond reconoce esta historia en cualquiera de las barras de hotel donde acostumbra a detenerse con los periodistas que él conoce. Vaya médicos.

Si esos médicos de Filadelfia han seguido la carrera de Drummond, debieron darse a la bebida hace ya muchos años. Y si aún siguen vivos, ayer debieron entregar a las autoridades la licencia.

Lo que Jon Drummond montó en el Stade de France a partir de las 18:00 horas de ayer, en el segundo cuarto de final de 100 lisos, podía esperarse. Pero tan gordo, tan gordo, no sabe uno...

Drummond y sus colegas del grupo HSI, encabezado por Maurice Greene, liderado por el gurú John Smith y gobernado por el grasiento manager Emanuel Hudson, viven y se entrenan al pie de las pistas de la Universidad de California, en Los Angeles: la célebre UCLA en el no menos famoso barrio de Westwood. La cuna del show y del histrionismo: si no sales en las pantallas, no existes. Parece mentira que John Wooden hiciera allí los equipazos de baloncesto que hizo, con Kareem Abdul-Jabbar y Bill Walton. Ahora, el grupo del listo John Smith, uno de los entrenadores oficiales de UCLA, interpreta otra sinfonía mucho menos heroica.

Drummond, Greene y Bernard Williams, su ex compañero de equipo en HSI, ya montaron en los Juegos de Sydney una parodia esperpéntica de strip tease tras ganar el relevo 4X100. Les acusaron de deshonrar a la bandera americana. Si lo hacen un año más tarde, cualquiera sabe...

La descalificación. Drummond, payaso reconocido, con inacabable habilidad oratoria, es también uno de los velocistas mas explosivos en la salida. Canta gospel admirablemente. Con su grupo Kirk Franklin&The Family ha sido alguna vez número 1 de Billboard. También lo han pillado con pitillos de marihuana. Ayer parecía fumado.

En el segundo cuarto de final de 100 lisos, Drummond y el jamaicano Assafa Powell reaccionaron más rápido que las 100 milésimas reglamentarias. Ya se había dado una salida nula. Drummond meneó la parte de atrás de la pierna en 52 milésimas. Powell, en 86. Por un pelo: pero tarjeta roja para los dos. Y el motín.

Noticias relacionadas

Con los ojos inyectados en sangre, Drummond juró que no se había movido, que no había hecho salida nula y que no pensaba irse de allí, "No me he movido y ahora tampoco me voy mover. Me quedo", bramaba, tendido sobre la goma roja, ante la tarjeta roja de un juez atónito y la perplejidad de Samaranch y Rogge, en el palco.

Al fin, se fue. Regresó. Llamó a la rebelión a Powell y a los demás, pero con ellos no valía la carrera, que se suspendió a los 25 minutos de parón. Se disputó en último turno. El ‘Payaso’ fue a la zona de calentamiento, donde, entre lágrimas histéricas, se echó en brazos de John Smith y se metió, tan pancho, en un jacuzzi: si no sales, no existes, dicen en UCLA.

Te recomendamos en Polideportivo