Llega el 1.500, entre sombras de sospecha
Parra y Estévez, primeros españoles controlados de una lista de cinco.


Un aviso a navegantes en el medio y gran fondo, para que todo quede claro: la sorpresa de los controles que van a pasar los españoles y demás gente marcada con lápiz rojo es cosa relativa. Parra y Estévez, dos de los tres españoles que entran en las series de 1.500 de hoy, fueron llamados ayer a doble control de sangre y orina justo a la hora del desayuno. Y habrá más.
"Eso de controles por sorpresa no es exactamente así: sabíamos que de los españoles nos iba a tocar a cinco, al menos. Y esos cinco se iban a elegir entre los fondistas, así es que no nos sorprendimos mucho cuando se presentaron en la Villa y nos llamaron a Reyes y a mí. Estábamos desayunando, se nos identificaron, nos dejaron acabar y nos fuimos con ellos. Eran franceses", contaba Roberto Parra.
Al poco del control, ya en el primer piso de la Torre Eiffel, Parra aún tenía unas ganas espantosas de ir al lavabo: "Suele pasar después de los controles", dijo. Y dijo más...
"Sé que hay expectación por el rendimiento que podamos tener Reyes y yo después de haber estado en el Teide, pero debe quedar claro que el nuestro es un trabajo a largo plazo y que hay más objetivos que este Mundial: el año que viene son los Juegos Olímpicos de Atenas, ¿no?". Significativas palabras de Parra.
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Los siguientes españoles controlados saldrán, presumiblemente, de las filas de los maratonianos y los fondistas largos.
Mientras, arrancan las series del milqui. Los franceses quieren un duelo semiafricano: su Baala, contra el califa marroquí Hicham El Guerruj. Salvo hecatombe, Parra, Higuero y Estévez deben seguir adelante. Chouki, otro francés magrebí, que acaba de hacer un gran récord de Francia en Zúrich, está lesionado en el muslo. Los médicos no quieren dejarle competir. Vaya por Alá.