Mirando a 2012
Francia busca un éxito organizativo como apoyo para la candidatura olímpica de París mientras Paquillo y Martínez alientan las primeras esperanzas de España.


Lo diré: los Mundiales de atletismo, el tercer evento del deporte planetario tras los Juegos Olímpicos y los Mundiales de fútbol, son una ruina o un lujo, como quieran. ¿Por qué? Bueno, pregunten en Sevilla. O pregunten a Florentino Pérez por ese Estadio de la Cartuja y lo que costó...
Lo explicaré: porque, cuando hay que adjudicar uno de sus Mundiales, la IAAF, la Federación Internacional de Atletismo, parte de una base draconiana: para usted, querido organizador, las pérdidas. Para mí, queridísimo verdugo que le visito en hoteles de cinco estrellas, con los mejores atletas del mundo, los beneficios. Esto son las lentejas de la IAAF. Las tomas o las dejas.
¿Y por qué París, el París de Zidane, de la grandeur, de Roland Garros y de los Tours en los Campos Elíseos se toma la molestia de meterse en este jardín no de Inválidos, des Invalides, sino de forzudos? ¿Por qué, cuando se prevén unos números rojos de 20 millones de euros sobre un presupuesto ampliado hasta casi 56 de esos mismos millones sobre la cifra inicial de 36...? Fácil, porque el chauvinismo se ha vuelto inteligente: hoy, Robespierre escribiría en L´Equipe. Lo haría bien.
No: ellos miran a 2012, a esos Juegos Olímpicos que ya están hartos de ver pasar y volar por delante de sus narices gabachas. Por eso recogieron el testigo del Mundial interruptus que "los ingleses fueron incapaces de organizar en el presunto nuevo Wembley" (textual: L´Equipe), y por eso, los capitostes de la IAAF, satisfechísimos, les dieron esta cosa que hoy empieza en Saint-Denis tras una votación de cinco minutos: a mano alzada, y a otra cosa. A mirar hoteles, por ejemplo.
Y la cosa empieza hoy en París, capital del Deporte y de la grandeur. En ese Stade de France, hábitat natural del semiargelino semicalvo Zidane y sus gallos tricolores, otros semiafricanos se harán cargo de la bandera, el honneur y la grandeur de La France: Baala, Tahri, Sghyr, Barber (Sierra Leona). ¿Africanos, magrebíes? No, mire, también hay caribeños morenitos. De Guadalupe, de Antillas (Diagana). Qué casualidad: ellos son todos sus buenos atletas, sus mayores esperanzas de medallas en esas listas de 22 o de 32 en las que no sale un español ni por casualidad.
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No: los españoles van a los controles antidopaje, como Parra o Estévez, ayer. Naturalmente. Pero los españoles también pueden ganar medallas: como Paquillo a primera horita de esta mañana, a toda la marcha que Rogge quiere eliminar de los Juegos. O como Martínez, titán del Bierzo y de las Harley-Davidson en la final de peso de la noche.
Si el grito de Martínez nos anuncia su medalla y antes ha saludado la de Paquillo, Francia seguirá mirando a 2012, por supuesto. Pero al menos por unas horas, tendrá que dejar de mirarse el ombligo.