Yo digo Juan Mora

En Francia pasan cosas muy raras

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Estos Mundiales de atletismo que comienzan a disputarse el fin de semana en París están ahora mismo marcados por la sospecha. No es normal tanta renuncia de última hora, tanta baja forma en atletas de primer nivel. El hecho de que se celebren en Francia acentúa las sospechas. Este país no dudó en infligir un golpe durísimo al ciclismo en las carnes de su propio Tour, al que puso al borde de la suspensión, y desde entonces no es ningún secreto que se ha convertido en paladín de la lucha contra el doping. Es razonable pensar que buscara un golpe de efecto también con el atletismo.

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Un atleta de élite no tiene más preocupación que la de estar en su mejor forma un día determinado al año. Para ello tiene a su disposición un entrenador, un fisio, un médico, un experto en nutrición y un apoderado. Entre todos le programan la temporada para que dé lo mejor de sí mismo en la fecha elegida. Si llegado el día tiene que renunciar a competir, alguien habrá hecho mal su trabajo. Mas, que se sepa, ningún atleta ausente ha tomado medidas contra nadie de su equipo. Un año entrenándose para ir a los Mundiales, luego al final no va y se queda tan campante; eso es lo extraño de la cuestión.

También pudiera suceder que, vistas cómo están las cosas en Francia, haya atletas que no quieran líos. Allí, si creemos a Rumsas, son capaces de encarcelar al cónyuge de cualquiera por comprar medicamentos para la suegra. Y peor aún, versión Pascual Llorente: los laboratorios detectan EPO hasta donde no la hay. Él nunca se la había administrado, le hacen un análisis y ¡oh, milagro! aparece en su orina. Qué cosas más raras pasan en Francia. Pues, la verdad, salvo que Rumsas y Pascual sean unos mentirosos, es como para no ir competir a Francia, que el atletismo no se acaba en los Mundiales.

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