El Perfil | Svetlana Khorkina

Una primadonna en la gimnasia

Acostumbrada a ser el centro de atención ha perdido el pudor a los focos, a las miradas inquisitivas de los aficionados, a ser la referencia de sus competidoras. Se sabe única y es capaz de posar para Playboy, recitar en un escenario y volver a la pista para ser campeona

Svetlana Khorkina.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

En abril Svetlana Khorkina recitaba con éxito en un teatro de Moscú. Su acuerdo con el entrenador jefe de Rusia, Leonidas Arkaev, era de intervenir en una obra dirigida por Sergei Vinogradov en la que representa a Brenda Venus, una joven coqueta que seduce al escritor Henry Miller, el que estuvo casado con Marilyn Monroe. El pacto era claro: en mayo a los entrenamientos, a ganarse la plaza para los Juegos Olímpicos de Atenas, a seguir alimentando la leyenda deportiva. Y ahí está, en Anaheim, luchando por su tercer título mundial pese a su edad, 24 años, y su estatura, 1,67 metros, la de una mujer rodeada de niñas.

Sveta es especial. Es distinta a todas las campeonas de su generación. Recogió el testigo de Svetlana Boginskaya, como antes esta lo recogió de Elena Yurchenko, todas rusas. Tres reinas en contraste con la aparición de las libélulas, jovencitas diminutas capaces de trocar la gimnasia por el circo. Ellas, las campeonas, se singularizan por su estilo, por su prestancia, por su carisma, por su calidad.

Khorkina debutó en la élite cuando el mundo se rendía a Bonginskaya. En menos de diez años, los últimos, ha reunido en sus vitrinas dos oros olímpicos, cinco mundiales y cinco europeos, e igualado el récord de la rumana Nadia Comanecci, las únicas tres veces campeonas absolutas de Europa.

En 1997 posó desnuda para la edición rusa de Playboy. No fue un escándalo, pero acrecentó su fama en su país que desde entonces la considera un sex symbol deportivo.

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¿Y cómo es? Una joven rusa que recibe de su Federación 700 euros mensuales para gastos de bolsillo, que tiene asignado apartamento propio en el que vive con su hermana, gimnasta, y que conduce su coche. Es decir, recibe un tratamiento especial entre su selección como la gran estrella que es. ¿Y de novios? Se dice que se lleva bien, muy bien, con otro campeón, Nemov, pero ella pide discreción en cosas del amor.

A los cinco años iba para gimnasta de rítmica; a los 10 la concentraron en Moscú porque descollaba en deportiva. Pero en todos estos años nadie ha sido capaz de cambiar su carácter. "Es una joven caprichosa, perfeccionista y complicada, pero una luchadora única ". Palabra de Arkaev.

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