Más rentables los Juegos que el Tour
Joane Somarriba ha anunciado que el próximo año no correrá el Tour. La decisión sorprende. Nada hace pensar que no estuviera en condiciones de volver a ganarlo. Entraría en la historia, pues nadie ha logrado vencer en más de tres ediciones. Renuncia no porque se encuentre cansada o note que sus fuerzas van a menos. En absoluto. Renuncia al Tour, porque quiere ser campeona olímpica. Tour y Juegos no es que sean incompatibles, pero están demasiado cerca y la participación en la carrera francesa podría comprometer el buen resultado que buscará en Atenas.
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En el trasfondo de su decisión está la cuestión económica. Ganar el Tour le ha reportado 3.000 euros. Por mucho que se incrementaran los premios el próximo año, jamás llegaría a los 60.000 con los que el Comité Olímpico Español pagará la medalla de oro en los Juegos. Allí, además, dispondrá de dos oportunidades al participar en la prueba de ruta y en la contrarreloj, cuyos premios son acumulables. La victoria le reportaría también una beca de 48.000 euros para el siguiente año, independientemente de los resultados que alcanzara en 2005, pues la beca se paga con carácter retroactivo.
Queda, con este ejemplo, bien claro el beneficio que reporta el plan ADO, nacido ante los Juegos de Barcelona 92 para recompensar económicamente a quienes tenían posibilidades de subir al podio. Este plan se mantiene hoy en día y reúne los atractivos necesarios para que los mejores deportistas renuncien a cualquier otra competición, aunque sea tan pomposa como el Tour, para preparar de manera exclusiva los Juegos. En ellos les va no sólo el prestigio y el reconocimiento, sino también la bolsa, cuestión nada baladí pues cuando sirve para profesionalizar al deportista todos salimos ganando.
