Yo digo Juan Mora

Nace la rivalidad Rossi-Gibernau

Juan Mora
Importado de Hercules
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Ha nacido una gran rivalidad: Rossi-Gibernau. Una rivalidad al estilo de los grandes duelos que se recuerdan en el deporte. Coe-Ovett es el primero que se me viene a la cabeza. Una semana ganaba uno; a la siguiente, el otro. La rivalidad llegó a tal extremo que la victoria sólo se aseguraba con tiempos que estuvieran por debajo del récord mundial. En las motos, los récords no adquieren la notoriedad del atletismo, pero ayer Rossi necesitó establecer el récord del circuito de Brno en la última vuelta para ganar a Gibernau por 42 milésimas. Eso, a 300 kilómetros por hora, es un suspiro.

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Los duelos entre Rossi y Gibernau se están caracterizando por unas diferencias mínimas. Menores claro que las ha habido en la historia del motociclismo —las cuatro milésimas de Doohan sobre Crivillé sin ir más lejos—, pero tan continuadas no se recuerdan fácilmente. Ayer fueron 42 milésimas, pero es que en la anterior carrera, la de Alemania, donde Gibernau ganó en el último metro, fueron 60. Duelos de enorme igualdad, de constantes alternativas, de incierto final, porque no es fácil que uno se despegue del otro. Por eso se producen unas diferencias tan poco habituales por repetidas.

De las diez carreras de esta temporada, seis se han resuelto por muy estrecho margen. Ventajas apretadas de Rossi sobre Gibernau fueron las 42 milésimas de ayer y los 1,2 segundos de Cataluña; de Gibernau sobre Rossi, las 60 milésimas de Alemania, las 165 de Francia, las 363 de Suráfrica y los 1,6 segundos de Inglaterra. En las otras carreras, los percances sufridos por uno u otro piloto desvirtuaron la diferencia final, siempre en torno a los 13 y 14 segundos. Pero en las tres últimas pruebas, la emoción no ha podido ser mayor. Y el resultado está siendo superior: cada carrera mejora la anterior.

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