Siempre Torres
El Atlético ganó al Málaga y se llevó su octavo Carranza. Sólo el Niño evitó el sopor absoluto y marcó el penalti decisivo


El Atlético ganó su octavo Trofeo Carranza (más que nadie) al imponerse en los penaltis al Málaga. Pero este prestigioso torneo no merecía una final como la vivida anoche. Lo mejor hubiera sido que el premio hubiera quedado desierto. Fernando Torres marcó el penalti decisivo y la Tacita de Plata llegará hoy a Madrid.
Gregorio Manzano apostó en esta ocasión por los jugadores que, en teoría, serán menos habituales en el once rojiblanco. Aparte de llevarse el trofeo, la intención del técnico atlético era ver en acción a todos los componentes de su plantilla. El Atlético fue de más a menos en los primeros 45 minutos. Comenzó teniendo el balón, triangulando bien y llegando con cierto peligro a la portería de Arnau, pero el Málaga empezó poco a poco a estirarse y le perdonó la vida en un par de ocasiones. Duda, por dos veces, tuvo la oportunidad de batir a Sergio, tras sendos centros de Manu y Gerardo, que penetraron con cuentagotas por su banda, pero cuando lo hicieron llevaron mucho peligro. El Atlético ofreció algún destello de Nikolaidis, que ya en el minuto 20 pudo inaugurar el marcador. El griego, un futbolista muy veloz, no supo qué hacer cuando se plantó solo ante Arnau, pero es un delantero siempre dispuesto a ser una amenaza constante para las defensas.
El Málaga ha sufrido este verano la marcha de jugadores tan importantes como Darío Silva, Dely Valdés, Contreras o Musampa, y Juande Ramos todavía está intentando imponer su propio estilo en su nuevo equipo. Y eso se nota. Lo mismo le sucede a Manzano, que no paraba de corregir a sus jugadores tras una jugada en la que Hibic casi se marcó un autogol. Precisamente, en la salida de la pelota desde la línea defensiva fue donde el Atlético encontró mayores dificultades.
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En el segundo tiempo, el partido fue un puro esperpento y los nervios hicieron mella en los jugadores del Atlético, que incomprensiblemente no acertaban a dar un solo pase en condiciones. El espectáculo que no se vio en el terreno de juego se trasladó a las gradas, donde los aficionados gaditanos mostraron su descontento con el juego ofrecido por los dos equipos. "¡A Segunda, a Segunda, a Segunda!" llegaron a gritar los hinchas locales para mostrar su desaprobación por lo visto sobre el terreno de juego.
Sólo el Niño. Manzano fue dando entrada a los teóricos titulares, pero el Atlético no hilvanó ni una jugada digna de destacar. Tan sólo la entrada de Torres ofreció algo diferente. El Niño hizo un par de jugadas que a punto estuvieron de inaugurar el marcador. Lo pudo hacer Rodrigo mucho antes, con un gran disparo, pero estaba visto que ayer no era la noche de ninguno de los participantes. El Atlético parece haber frenado su progresión tras los dos partidos vistos en el Carranza, pero aún queda tiempo para mejorar y es posible que frenar la euforia acabe siendo positivo. Y el título ya no se lo quita nadie.