Yo digo Juan Cruz

Llaudet y los demás

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La crisis institucional que generó en el Barça la gestión de don Francesc Miró-Sans hizo posible la audacia de Llaudet. Don Enrique (era así, Enrique, estábamos en el franquismo) fue providencial. Cambió la situación del equipo; el Barça era entonces de andar por casa, pero tenía a Kubala. Aquello era fundamental entonces, pues la mitología era todavía esencial en el fútbol. Pero Llaudet no fue sólo Kubala: era el Barça. Mientras el Real Madrid se alimentaba de las Copas de Europa, el equipo azulgrana estaba generando en Cataluña aquello del "más que un club". Don Enrique, que asistió durante años al Barça de los últimos tiempos, fue el artífice de ese equipo ambicioso, conjuntó a extranjeros con nativos e hizo del equipo un emblema que quedó en la memoria.

Me ha extrañado ahora que ha muerto Llaudet que nadie cite a los que fueron fundamentales en el juego y en el campo. Recordar a Llaudet e ignorar a Ramallets, a Olivella, a Gracia o a Eulogio Martínez; no decir que fue el presidente de Vergés y de Gensana, quien presidió al Barça contra el Benfica en Berna, aquel que doblegó al Madrid europeo, el que trataba de humillarnos con su riqueza. Aquel Barça nos hizo del Barça; cómo vamos, hoy, a olvidar todo eso, aunque Llaudet fuera, como tantos otros, el culpable de que el Barça no fuera todavía mejor que el Real Madrid.

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