Preparación del Europeo | España 91-Japón 38

España-Japón: KO

La selección de Moncho López abrió sus amistosos preeuropeos con una paliza al endeble equipo del Sol Naciente y con 18 puntos de un Gasol al ralentí

<b>ESPERANZADOR COMIENZO.</B> La Selección mostró en Huelva, ante 3.800 espectadores, un buen nivel a pesar de jugar a medio gas.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Allá iba Pau Gasol, destrozando el aro japonés, tan volador y justiciero como un piloto americano de Spielberg o como la Mariposa Traicionera de Maná. ¿Spielberg, Maná, Japón, dice usted...? España. La España que mira a Pau y se remira en Gasol, en vuelos a aro pasado.

Spielberg y sus pilotos filipino-americanos arrollaron aquí cerca de Huelva, en Trebujena, al Imperio del Sol de pacotilla que Spielberg, fabricante de sueños (Dream Works), había construido entre luz blanca en las marismas de Cádiz. Era en 1986: Pau Gasol, Gueisool (así lo pronuncia Jerry West) estaba en el Jardín de Infancia. Magic Johnson reinaba en los Lakers. Jordan metía 60 puntos casi cada día.

Maná es ese grupo con tanto arte en la música de vallenato (con v, please) que ahora ha sustituido en los cascos del mismo Gasol a Estopa y Melón Diesel.

Maná canta estas canciones en los oídos de Pau: Justicia, Tierra y Libertad. O Mariposa Traicionera. Es que al gran Pau, el rap nunca le ha molado mucho: esa música no es de Sant Boi, cinturón urbano catalán. Para entendernos, a Pau le gusta entenderse con Navarro.

Así que justicia, tierra y libertad fue lo que le dieron Gasol y sus colegas a estos parientes híbridos del Imperio del Sol. Lo que les llovía del cielo a los japoneses no era precisamente maná, sino los cañonazos imperiales o efectos especiales de la pequeña sociedad Gasol-Navarro, condimentados con la precisión del teniente Garbajosa. Todo, bajo la supervisión del ayudante de dirección llamado Alberto Herreros, que nada más pisar la escurridiza pista de Huelva, clavó un triple marca de la casa.

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Los valerosos súbditos del Emperador Naruhito pasaron en ventaja por el tercer minuto (5-6), pero empezaron a pagar su osadía cuando Navarro alimentó con pases volátiles, las alas planeadoras de Gasol, el Cadillac del aire. Al menos, así es en la selección de Moncho López. Y en Memphis, claro: lo que Gueisool dice en España, en Memphis y en Sant Boi, a misa va. Con Shaquille, ya es otra cosa.

Los Naruhitos imperiales exhibieron su verdadera cara en el segundo tiempo: la de un equipo de LEB, que tras el 46-23 del descanso, sumó... 15 puntos en los dos últimos cuartos. Ahí ya descansaba Gasol, harto de patinar por la pista pulimentada. Hoy, la Grecia de Rentzias, Fotsis y Tsakalidis: esa sí que es una Mariposa Traicionera.

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