El Atlético al fin recupera la ambición
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Sólo Rodrigo se ha atrevido a hablar abiertamente de títulos, pero les garantizo que no es el único de la plantilla que piensa en ellos. Decía el otro día Fernando Torres que, con Manzano, el equipo ha recuperado la ambición. Y está en lo cierto. Durante cuatro temporadas, el Atlético ha maltratado una grandeza ganada a pulso durante 96 años. Lo grave no era sólo perder (que se hizo y mucho) sino cómo se rodeó cada derrota de excusas y se convirtió la rutina en hazaña. La intervención judicial que llevó al descenso no tuvo más culpables que los gestores del club. No subir a la primera no fue por falta de adaptación, fue un fracaso vergonzoso. Lograrlo al año siguiente no tuvo más mérito que el de hacer valer la superioridad económica y deportiva sobre el resto. Y la tan manida temporada de transición de Luis durante el regreso a Primera se llama, sencillamente, curarse en salud.
La propia historia del club se basta para echar por tierra tanta palabrería que sólo intentaba ocultar un trabajo mal hecho. Desde Gil hasta Luis. Por eso era necesario el soplo de aire fresco que ha llevado Manzano al Calderón. El jiennense no ha tenido que romperse la cabeza para entender algo que es obvio: el Atlético es un grande y tiene que aspirar siempre a lo máximo. Y convencer de algo así a los jugadores no es muy difícil. Basta con decírselo y demostrar que se confía en ellos. Sin gritos ni excesos de cara a la galería. Está claro que el Depor y el Valencia se han unido al Madrid y el Barça en el grupo de grandes, y eso dificulta las cosas, pero este Atlético peleará con ellos por la Champions . Y mucho ojito con la Copa, un torneo que se le da muy bien tanto al club como al técnico. No lo digo yo, ni Rodrigo, ni Manzano. Lo dice la Historia.
