El último bombo
El PGA siempre suena a churro. Es el Grande que cierra el ciclo, se juega en plenas vacaciones de agosto, y no tiene ni el glamour del Masters, ni la yanquimanía del US Open, ni la historia casi bíblica del Open Británico. Pero a estas alturas, y si hablamos de jugadores españoles, este PGA es la panacea, la enésima oportunidad para recuperar el crédito en los torneos más prestigiosos.
Noticias relacionadas
Sergio García sonríe de nuevo. Lo hizo en Sandwich y se le notó mejor con su swing megarretocado. El PGA es de grato recuerdo para él. Allí forjó parte de su inacabada leyenda, cuando le puso los congojos por corbata a Tiger Woods con un golpe desde detrás de un árbol con piedras incluidas. Allí García chutó al poste. Pocas veces lo ha vuelto a tener tan cerca. Pues han pasado unos años y la previa casi repite esquema. Lo único que varía es la necesidad, dulce presión, que tiene Woods por ganar su primer Grande del año. A nadie se le pasa por la cabeza que se vaya de vacaciones sin un éxito sonado.
Total, que el golf parece el deporte del deja vu, como si todo lo que escribe y se ve sonara familiar. Woods, García, Olazábal, Els, Singh... siempre los mismos. El reciclaje es imposible. Sólo un temporal, una lluvia casi permanente o un toque de magia que no aparece desde la época de Seve cambiará el rumbo. Buf...